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jueves, 29 de noviembre de 2012

UNA TILA, POR FAVOR


Segundo día de mudanza. Estoy en un rincón de la casa intentando encontrar la señal de Internet. Se supone que dan de baja el servicio mañana día 30, pero se ve que lo van “apagando” paulatinamente. En fin, las típicas historias que tiene uno con los operadores de telefonía.
Un señor. Tengo a un señor envolviendo cosas y haciendo cajas. Y, ¿el resto? Llegando. Ayer aparecieron hora y pico tarde. Hoy, uno de ellos ha tenido a bien madrugar y ser más o menos puntual: solo media hora tarde. ¿Los otros? Llegando.

Segundo y último día de la mudanza y, además de terminar de empacar todo, toca bajar cajas al camión. Todo apunta a que voy a tener compañía en casa todo el día.

Por más que no es la primera mudanza internacional que hago, no me acostumbro. Desde que tengo todo patas arriba las “desapariciones” de artículos varios se han multiplicado en mi hogar. Par de calcetines recién plegados y apartados para “luego me los pongo”, taza para “luego me tomo un café”, fundas para “luego guardo un par de almohadas”, camiseta de deporte para “luego ir al gimnasio”. Está claro que alguien se está haciendo un fondo de casa con mis “luegos”. Y como no me queda más humor para enfadarme, o para buscar por un cementerio de cajas, tiro de una bolsa que tengo con "ropa para dar". Y me disfrazo. Para el café y demás, pues, me aguanto –no es cuestión de utilizar el bote de los cepillos de dientes, que, curiosamente, no desaparece ni queriendo-.

Las diez y mi amigo sigue solo haciendo cajas. Yo no lo veo. Prefiero no verlo. Es una cuestión de salubridad y prevención: cuido mis nervios. Solo le escucho resoplar. Yo también resoplo, pero por dentro. Paciencia.

A las diez y media han llegado los refuerzos. Buena hora: tiempo para dormir, para desayunar y para echarse un piti. Yo, en cambio, ni me he quitado la legaña. Desde las siete que estoy arriba: recoge cama, vacía armarios de comida, dobla las últimas toallas… Pero, ellos… ellos  no ¿para qué? Si ellos solo son los que hemos contratado para hacer la mudanza.

Rectifico: a las diez y media han tocado el timbre del portal. A las 10:40, todavía no han subido. A las 10:45 suben los refuerzos: un tipo. Voy a salir de mi rincón . Ya es hora de poner orden.