En el taxi camino al
Fairmont Hotel. Día de la llegada a San Francisco:
¡Qué sueño estar en San Francisco! ¡Qué ilusión! ¡Todavía no me lo creo!!!!!
¿Vivirías aquí?
Siiiiiiiiiiiiiiiiiiii
¿Aunque haga frio?
Siiiiiiiiiiiiiiiiiiii
¿Aunque haya cuestas de infarto?
Siiiiiiiiiiiiiiiiiii
¿Aunque haya vagabundos?
¡Va!, seguro que tampoco es para tanto....Viviría, SIIIIIIIIIIIIIIII
Ocho días después...
En el taxi camino al aeropuerto de San Francisco. Día del vuelo hacia casa:
¡Qué ganas de llegar a casita!
¿No te apetece quedarte unos días más?
Nooooooooo
¿Segura?
Siiiiiiiii
Pero ¿nos venimos a vivir a SF?
¡¡¡Noooooo!!!
Quiero mi humedad asfixiante, mis despertares con 80 grados Fahrenheit, mis calles solitarias, mis aburridas llanuras, mis 55 pisos de edificio... i love Miami!!!
Una mañana después...
En un bar de Brickell, Miami. Primer día laboral después del viaje a SF:
¿Qué tal por SF?
¡¡¡¡¡Impresionante!!!!! Super europea! Super cool!!!
¡¡¡Super de super!!!
Muchas cuesta, ¿no?
¡Qué va, my darling!! Las justas, las que ves en al tele.
Un poco para arriba, un poco para abajo... lo que te digo, las justas.
¿Y Alcatraz?
¿La Roca? Impactante, unas celdas, unos pasillos, unos escalofríos ¡hasta Sean Connery estaba ahí!!
Ah... ¿Y el puente?
¿The Golden Gate? Diviiiinoooooooooooooooooooooooooo!!!
Grande, rojo... lo que te digo, divino, divino
¿Y de museos?
¡Todos, vi todos!! Una ciudad plena de museos.
Querida, el MOMA... no tengo palabras.
¿Y la comida?
¡Super! Muy del lugar, muy del país.
¿Y la noche?
A puro tacón
¿Y el clima?
Natural, un clima muy natural
¿Y los vagabundos?
¿¿Vaga...qué??? ¡¡Qué locura!!! Ni uno, ¡yo no vi ni uno! Esos son leyendas foreras (...)
Hoy...
San Francisco es diferente, peculiar; poco yanki en la superficie, pero muy barras y estrellas en el medio y en el fondo. Decir que es preciosa, que vale la pena ir, que es una cuidad con mucho encanto, al margen de ser la pura verdad, es lo que se espera de uno. Pero lo que no queda bien, lo politicamente incorrecto tras un viaje a San Francisco:
¿Qué tal por SF?
Genial, pero con cuatro días bastaba. Menos mal que tenía una escapada a la región del vino, si no, ¡me tiro por el Golden!
Genial, pero el clima es jodido: el frio se te mete en los huesos y no sale. Las noches son muy frías, aunque por el día hace sol.
Genial, pero Alcatraz es un timo.
Un timo en toda regla: mas leyenda que otra cosa; mas márketing que realidad; mas envoltorio que contenido. La cosa es que "tienes que" ir, porque... ¿cómo vas a ir a SF y no pisar la mítica prisión? Pero... ni ruidos en la oscuridad de celdas que se abren, ni espíritu de Alcapone paseándose por la roca, ni mucho que ver. En la visita recorres un mini pabellón. Te plantan unos cascos para que escuches la grabación -que mientras te cuenta una historia tipo Walt Disney te hace dar vueltas por un mismo lugar como si fueras bobo- y ahí te pudras.
Genial, el Golden Gate es impresionante.
Genial, el Golden Park es mucho mas chulo que Central Park de NY.
Genial, pero el SFMOMA no le llega ni a los tobillos al MOMA de NY.
Genial, pero después de tres días subiendo un bajando cuestas de infarto, la cosa ya no tiene gracia.
Genial, los tranvías y los metros llegan a todas partes.
Genial, las vistas desde Twin Peaks son impresionantes.
Genial, pero el barrio chino es invasivo... ¡están por todas partes!
Genial,
Little Italy no tiene nada super especial, pero se come de lujo.
Genial, los edificios son todos chulísimos: las casas, las escaleras de incendios, los colores la formas... todo muy original.
Genial, El barrio "Castro" es de los mejores que he visto; los gays siempre saben mantener sus calles limpias y con buen gusto.
Genial, la calle Lombard es como en las pelis.
Genial, se come muy bien, pero vamos, los italianos y los chinos tienen copada la oferta culinaria!
Genial, pero...
Genial, ...
Genial...
Genial, pero.... ¿por qué el New York Times se fue tan lejos para encontrar a un señor revolviendo en la basura cuando San Francisco es un hervidero de vagabundos???
Antes de salir de viaje, leí en foros que en San Francisco hay vagabundos, pero que "no molestan".
Mentira.
No, no te violan; no, no te roban -al menos a mí, no-; no, no te "atacan". Pero los portales tienen un olor a podrido -esté o no el vagabundo-; el olor que desprenden es nauseabundo -se aprecia desde metros de distancia-, y para el que no está acostumbrado, la imagen de cientos de personas moviéndose por la ciudad al más estilo Walking Dead, no deja de ser algo que sí -cuanto menos-, te llama la atención.
El concepto de vagabundo se firma en SF: las calles de esta bella ciudad están "adornadas" con mujeres y hombres que vagan por sus calles, tiran de un carrito, buscan en la basura, hacen corritos, fuman, beben, cantan, murmuran, rezan, se pelean. Hollywood no busca extras cuando quiere que un vagabundo aparezca en escena: lo encuentra en estas calles. No los disfraza, no los maquilla: son reales. Miradas que no miran; ojos desorbitados; tics nerviosos; barbas hasta las rodillas; uñas tapadas de porquería; jorobas que andan por encima de las cabezas. Hablan entre dientes y de vez en cuando llaman a Dios, gritan por la paz y luego se van. ¿Fue la época de paz y amor libre la que les quemó el cerebro? Quien sabe.
Y no es que una sea una princesita que no ha visto pobreza, hambruna o miseria; no. Lo que yo jamás había tocado tan de cerca es el fracaso de una sociedad. Eso es lo que me vino a la cabeza el cuarto día que estuve en San Francisco. Acababa de salir de mi super hotel (hasta Obama se aloja siempre en el Fairmont) y estaba paseando por Union Square: Prada, Valentino, Armani; señoras que iban a la Ópera (sí, se va por la mañana a la Ópera), vestidas con transparencias y tacones; chicos cosidos por los cables de sus Apple´s; limusinas en las puertas del Palace; deportivos.
Y caminando entre todos ellos, vagabundos. Sin rozarse, sin mirarse, pero compartiendo el mismo espacio, el mismo aire.
Y esa indiferencia de unos (los "normales") y de otros (los que "no molestan"), me hizo pensar: qué sociedad enferma. Qué fracaso.
Y me acordé de mis amigos y colegas del
New York Times, y su reportaje
"In Spain, Austerity and Hunger". Y de esas fotos del fotógrafo español, Samuel Aranda, que el periódico neoyorquino recogió en su amplio artículo:
Vaya -me digo-, tan escandalizados porque en España tengamos a gente que busca en la basura -los que siempre lo han hecho, y los que por la crisis lo empiezan a hacer-, y aquí, en San Francisco, se han convertido en una "atracción" más de la ciudad. En una colectivo más: están los chinos, los italianos, los gays.... y los vagabundos. Y la gente no se inmuta. Ni la policía. Ni los gobernantes. Eso sí, uno que busca en Madrid algo de comida en la basura se convierte en portada del poderosísimo NYT. De coña.