martes, 28 de mayo de 2013

OLE, QUE OLE QUE OLE

Empezar la semana un martes siempre descoloca: el lunes piensas que es domingo; el martes, lunes; así, hasta que la liquidas ¡vete tú a saber qué día! 

Ayer fue el último lunes del mes de mayo, y los estadounidenses celebraban The Memorial Day o "Día de los Caídos". Al margen de un festival urbano de corte racial que ha invadido todo South Miami -y restricciones a la hora de elegir qué hacer, por eso de evitar atascos-, no he apreciado demasiado síntomas de homenaje a las víctimas caídas en las guerras del país de la Coca Cola

Obama se queja de la "creciente indiferencia" de los US hacia el ejército, pero es lógico, querido Barack: siempre me dijeron que "quien mucho abarca, poco aprieta" y lo que no se puede es homenajear, en una sola jornada, a todos los soldados estadounidenses que hayan muerto en todas las guerras en las que este país haya intervenido. Suena a un "todo incluido". 

El resultado es que nadie sabe si está en la foto, o no; nadie se siente identificado. Mezclar las víctimas de la Guerra Civil, con los de la I Guerra Mundia, con las de Vietnam; saltar a las de Iraq, Afganistan, etc. En fin, provoca, más que nada,  un empacho dominguero. 

Un homenaje que suponga "no trabajar", y que caiga en lunes, es sinónimo de: "Finde largo,  chicos, ¿dónde nos vamos?". No solo de pandereta, pescaito frito y fiesta flamenca vive el spanish man. No. Ni el profundo sentimiento patriota del yanqui; ni la inmensa pena por las víctimas; ni la profunda admiración y respeto que profesan hacia el ejército consigue que un "finde largo" deje de ser un ¡fiestaaaaaaaaaaaa!!!!!!!

Yo, me confié. Pensé: el jueves reservo hotel en Naples (una zona a doscientos kilómetros de Miami que tiene unas muy bonitas playas). Lo hago corto: todo ocupado. Lo bueno, lo malo; lo caro, lo barato; lo lejos, lo cerca; lo que me apetecía, lo que no. Y se cambiaron los planes. Día en Palm Beach, en Miami Beach; buena compañía; exquisita comida; y esas pinceladas que hacen que la vida tenga interés: 
  • Atasco de dos horas el viernes noche para hacer un par de kilómetros.
  • Pelea de gallos en el gym de mi casa entre dos cachitas con la intervención de la gente de seguridad.
  • Carritos de bebé con dos compartimentos: a la izquierda, el bebé duerme; a la derecha, el perrito. 
  • Carritos de bebé ocupados por perros y empujados por mujer muy comprometida con la causa. 
  • Perros con uñas rosas.
  • Pinchazo de rueda; visita al taller.
  • Socorrista de playa dejándose la vida en el "pito", intentando, a golpe de "piiiiiii", que dos niños vuelvan a la orilla. Bandera roja y la madre mira cómo se adentran en el mar. Ah, y les fotografía. 
  • Cerveza, mojitos y martinis en la la playa. Yo no, ellos. Yo soy la única panoli que se ha creído eso de "prohibido consumir bebidas alcohólicas en la playa", y bebe agua.
  • Promesa de trabajar no cumplida: imposible resistirse a la brisa del mar en la playa y pasar unas horas en compañía difícil de conseguir: ¡mi marido!
  • Evacuación de edificio por motivo desconocido. Sacamos coches y documentación y nos vamos a dar un voltio. 
  • Vuelta a casa: bomberos, luces, pero "todo tranquilo, regrese a casa, no pasa nada".



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