Cambio
de planes. Adelantamos salida. Nueva fecha: 5 de diciembre.
O sea, ¡ya!
¡¿Solo me queda un mes?!
¡Qué stress!
O sea, ¡ya!
¡¿Solo me queda un mes?!
¡Qué stress!
Esta
mañana me han dado la noticia, no será a mediados de diciembre, sino a primeros
cuando salga el vuelo a Miami. He pegado un salto de la cama y me he puesto a hacer una
lista:
Dar de baja la luz, el teléfono, el agua; pasar por el gimnasio para devolver la llave de taquilla; liberar mi movil; hacer maletas de verano y una de invierno; ir a todos los médicos que hace años que no voy y ahora me parecen imprescindibles; adelantar trabajo de la universidad como sea; cerrar viaje a Bilbao; organizar cena de hermanos; despedidas varias; hablar con empresa de mudanzas; cerrar fecha de mi mudanza; vender tele; vender coche; presionar a casero; conseguir medicamentos en farmacia que seguramente los encontraría en Miami, pero una es de “poble”; inspeccionar congelador y despensa para ver cuál va a ser el menú de las próximas cuatro o cinco semanas; hablar con la chica que me ayuda en casa; ir a peluquería para raparme la cabeza (es una tentación); volver a hacer limpieza de papeles; recoger pantalón de la tintorería (¡lleva ya un mes!); (…).
Un listado interminable que me ha colapsado.
Dar de baja la luz, el teléfono, el agua; pasar por el gimnasio para devolver la llave de taquilla; liberar mi movil; hacer maletas de verano y una de invierno; ir a todos los médicos que hace años que no voy y ahora me parecen imprescindibles; adelantar trabajo de la universidad como sea; cerrar viaje a Bilbao; organizar cena de hermanos; despedidas varias; hablar con empresa de mudanzas; cerrar fecha de mi mudanza; vender tele; vender coche; presionar a casero; conseguir medicamentos en farmacia que seguramente los encontraría en Miami, pero una es de “poble”; inspeccionar congelador y despensa para ver cuál va a ser el menú de las próximas cuatro o cinco semanas; hablar con la chica que me ayuda en casa; ir a peluquería para raparme la cabeza (es una tentación); volver a hacer limpieza de papeles; recoger pantalón de la tintorería (¡lleva ya un mes!); (…).
Un listado interminable que me ha colapsado.
Y
entre agobio y agobio me ha dado por empezar a mirar cómo está el tema de
medios en Miami. Google me ha escupido un montón de páginas.
En una de ellas he
encontrado una relación bastante amplia de medios de comunicación del lugar: aquí.
La he guardado en carpeta de favoritos “Miami” y he seguido indagando. Como la
cabeza me va de lado a lado, y no consigo focalizarme en algo concreto, sin
darme cuenta me estaba dando de alta en spaniards.es. Es una comunidad de españoles
expatriados. De nuevo al cajón de
favoritos y a otra cosa. Soy de las que
se da de alta en estas cosas y luego pierde contraseña y no vuelve a entrar. Pero,
nunca se sabe, mejor prevenir.
Y con
esta multitarea se me han hecho casi las cuatro de la tarde. Me he enchufado un paracetamol –cómo no, ya
he pillado el primer catarro de la temporada-, y una sopa calentita. De sobre.
Por eso de no cocinar y no manchar demasiado.
Ahora
repaso la lista y se me ocurren muchas más cosas; pero no conviene seguir engordándola,
podría reventar. Por suerte, en tres días llegan refuerzos: después de un mes
por el mundo vuelve mi marido. Y como
siempre, reducirá mis agobios a la mínima expresión: “tranquila, en un par de
días lo tenemos todo hecho”. En situaciones
normales, yo me tiraría a su yugular y le explicaría que no, que si tal y que
si cual. Pero, después de un mes sin verle…¿quién tiene ganas de perder el
tiempo?
Hay....por favor.....cómo te entiendo!!!! Pero si, debido a las circunstancias esta vez un "Sí querido" y fluir!!!!!
ResponderEliminarajajajajj...mejor "fluir"...:)
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