"Lonely boy" de The Black Keys a todo volumen para volver con fuerza, my no-eye and I are back!!!!!
Algo más de un mes ha pasado desde la última vez; recuerdo estar cansada y agobiada. Recuerdo no tener casa. Recuerdo escribir mis penas en mi pequeño portátil tumbada en la cama. Recuerdo lo "cómico" de mi llegada.
Pues bien, el cansancio y el agobio forman parte de mi amplio abanico de estados físicos y emocionales; tengo casa, y por fin me siento delante de mi super pantalla de mi amado y añorado iMac.
¿Qué cómo ha sido esta reentrée al país de los mil y un "nomepuedocreerquestomestépasando"?
Sin aire.
Acondicionado, digo.
Sin llaves de la puerta de casa, del parking, de los trasteros, del acceso al gym, del acceso a las zonas comunes.
Sin tarjetas de socio del "Beach Club".
Sin.
Por suerte, no hace calor y todavía no echo de menos el aire. Pero ese no es el punto; el punto es que llevo tres dias con este tema. Que si viene el técnico a las diez, luego a la una y luego que viene mañana. Que llega el mañana y viene, pero tarde, dos horas. Que tras dos horas de espera, en diez minutos te dice que el motor está roto, que hay que cambiarlo. Hoy no, claro. "Hoy no tengo la pieza. Mañana te llamo". Y llega el mañana -que es hoy- y no llama. Y llama la menda. Y que sí, que "sí tiene la pieza" pero que ahora "está ocupado"; que si "viene el sábado". Y una que tiene más paciencia que un santo, le dice que no; que HOY cuando se desocupe, que yo le espero; con amor, claro. Que el sábado bajo ningún concepto; que fue un día creado par ir de compras cuando te tienes que secar el pelo a soplidos y sentar en una caja de cartón para escribir en tu despacho.
"Qué bueno que vale, que luego te llamo". Cuelga.
Han pasado tres horas y sigo esperando.
Lo de las llaves es otro cantar. El dueño del piso es judío y vive en Israel. El agente que le gestiona las propieades vive en Europa y se ha borrado; no contesta a los mails ni a las llamadas de mi agente -o realtor ¿recordáis?-. Que sea judío es un dato relevante porque cuando se trata de abordar temas de dinero, los judíos son "complicados"; no olvidemos que son los creadores del binomio WIN-WIN.
Todo esto para explicaos que la Asociación del edificio (lo que en España sería la "comunidad de vecinos") me dice que el dueño debería tener mínimo dos juegos de llaves.
Que lo reclame.
Que ellos no pueden hacer copias.
Que no tienen los códigos de seguridad de las llaves.
Que los tiene el dueño.
Que como mucho -y sin prometerlo- podrían darme copia de todo menos de la puerta de mi casa.
Que como mucho -y sin prometerlo- podrían darme copia de todo menos de la puerta de mi casa.
Que eso lo debe hacer el dueño. Y si no lo hace, que hay que resetear todo y pedir copias nuevas a no sé dónde.
Vamos, que todo facilidades.
Y el que debería gestionar todo esto sería el realtor del judío, pero ha pillado la comisión del alquiler y se ha ido al Caribe -como Curro-. Y el dueño win-win no sale de su "deberían tenerlo" siempre con la mano en el bolsillo; para protegerlo.
Resultado: mi realtor -y ya amigo-, está haciendo de mediador entre el casero, la Asociación y yo. Mientras, mi marido y yo coordinamos nuestras entradas y salidas de casa para no dormir bajo las estrellas. Planazo.
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