La descripción es una herramienta poderosa que pocos valoran. Hoy confiamos más en wikipedia, en el blog de mi amigo, en lo que escribió el vecino, o en lo que decimos que somos y nunca demostramos. Qué terrible encargo el de "escribe sobre lo que ves y saca tus `propias´ conclusiones".
¿Propias? ¿Propiassss???? Y buscamos en Mr. Google: "mis propias conclusiones". Y nada nos encaja. Pero, ¡bingo! Un párrafo perfecto:
"Algunas conclusiones son más obvias que otras. A veces la conclusión más obvia no es necesariamente correcta. Extraer sus propias conclusiones a veces puede ser un negocio riesgoso".
Mi cielo se abre, se encienden las luces del baño, las hogueras crujen y los fuegos artificiales cantan marchas militares: ya tengo mi informe hecho. El de los misterios del Amazonas, el de la biosfera del siglo XXV y el de la singularidad del los monos australianos.
Somos "traficantes de la información" como dice Pascual Serrano. Traficantes de baja calaña porque ni siquiera pagamos en negro; ni siquiera escondemos los sacos de mercancía; ni siquiera disimulamos, al contrario, rubricamos con orgullo escritos que son robados, y con orgullo nos inventamos una pila de fuentes a las que "juramos" hemos ido a beber y que, como mucho, apenas hemos mojado nuestros labios.
Y así, borrachos por el exceso de líquido y sólido material nuestra mente va perdiendo conexión con la realidad hasta que un día nos auto definimos como "genios". Y ese día nuestro cerebro hace las maletas. Y sacamos pecho y currículum. Y seguimos consumiendo. Y la locura nos convierte en miserables y egoístas a los ojos de los demás. Pero no a los nuestros.
Y si algún día fuimos brillantes, hoy somos opacos. Para los demás, claro; recuerda que, para nosotros, relucimos más que nunca, más que siempre, más que las estrellas, más que el sol, más que la luna.
Odio el brillo. Prefiero lo mate. El brillo deslumbra y no te deja ver el fondo. El brillo tapa los espacios vacíos.
Prefiero lo mate. Odio el brillo. El mate te envuelve, pero te deja ver el fondo. El mate muestra los espacios y, por eso, los llenamos.