miércoles, 14 de noviembre de 2012

¿Y A TI QUÉ TE DUELE?



Pues,  a mí no me duele nada, pero a los médicos parece que sí. 

Ante la inminente salida del país, pensé que era prioritario añadir a mi lista de cosas por hacer un apartado para médicos: "Médicos para visitar". Cuatro visitas, nada grave- me dije. Pero, lo que prometía ser una tarea rápida y sin importancia se ha convertido en una tos mal curada. Los "ya que" han sido los protagonistas estrella: "ya que te miro esto, pues te miro lo otro"; "ya que has venido, te hago otra prueba"; "ya que te saco un tubo de sangre, te saco dos"; "ya que estamos (...)". Y como todo en la vida, esto,  también ha tenido sus consecuencias.

Una hora de reloj hablando por teléfono sobre médicos me ha abierto los ojos: ya soy mayor. Del otro lado mi madre, que apenas alcanzaba a insertar tímidos “aha”, “si”, “ah” en mi acalorado discurso: que si me ha dicho el médico, que si la prueba, que si a mí también me duele -pero más-, que si bla, bla. Al terminar, he colgado y he continuado con mi rutina tan ricamente. Como si tal cosa. Como si todo transcurriera con normalidad. Como si yo fuera la de todos los días. 

Ha ocurrido a la hora del café, justo un par de horas después de la amena charla con mi madre.  Andaba yo perdida en mis listas, en mis mis agobios, en mis “tengo que”, cuando un pensamiento ha logrado devolverme al presente: dentista, ginecólogo, oculista, médico de Navarra –mi médico de confianza; el que me cuida, del que me fío y el que pasa consulta en un pueblecito de Navarra, Estella-. Durante la  conversación telefónica hemos pasado –he pasado-, por todos ellos; ni un órgano vital de mi cuerpo se ha quedado fuera del partido. ¡Por Dios! ¡Parezco la abuela Caponata! -me he dicho.

Muchas de las mañanas, invierto dos minutos a inspeccionar varios puntos clave de mi anatomía: cabello, frente y ojos. En el cabello busco canas; ninguna. En la frente inspecciono las arrugas; de momento, pueden pasar por pequeñas líneas producto de una subida -demasiado  frecuente- de las cejas. Me estiro un poco la zona y prometo controlar este movimiento.  En los ojos, vigilo esas famosas “patas de gallo” que como nunca me las han presentado, y no sé cómo son, pues no me las veo. Aunque, tengo la certeza de que el día que aparezcan con fuerza, no tendré ninguna duda: sabré que son ellas. 

Lo confieso, no son muchas, son todas las mañanas. Manías. 

Pese a ser consciente de los cambios que la edad te va regalando, nunca -y digo nunca- había caído que mi “cuando sea mayor” se había quedado obsoleto. Hasta hoy:  las canas, las arruguillas, el matrimonio, los hijos pueden aparecer casi a cualquier edad; una conversación de una hora con tu madre sobre dolores, médicos y remedios caseros, no. Ya soy mayor.


martes, 13 de noviembre de 2012

APLASTADA POR LA LÓGICA


Asunto: El 14 de diciembre toca Fito&Fitipaldis en el Palacio Municipal de Congresos de Madrid.

Hace cuatro o cinco meses que compré dos entradas y las guardé en un lugar seguro para no perderlas.

Hace tres meses que sé que me voy a vivir a Miami.

Hace semanas que sé que mi vuelo saldrá el día 5 de diciembre.

Hace pocos días que leí en la página del grupo un comunicado:

Ante la confirmación del ayuntamiento de Madrid de cerrar el Palacio Municipal de Congresos, recinto en el que Fito&Fitipaldis tienen programados cinco conciertos para el mes de diciembre, todos ellos con las entradas agotadas, queremos informar que estamos en conversaciones con los responsables municipales para encontrar la mejor solución, de manera que podamos realizar dichos conciertos con el menor perjuicio posible para quienes han adquirido sus localidades. Cuando tengamos noticias concretas daremos más información en próximos comunicados.


Hoy sé que cuando toque el grupo –si toca-, yo estaré muy lejos del Palacio.

Hoy sé que mis entradas no valen nada. Ya veremos mañana. 

Hoy sé que mi querida Sra. Botella mata moscas a cañonazos.




Hoy he aprendido TRES cosas IMPORTANTES:

QUE la planificación a más de tres días, no funciona.

QUE cuando quieras que no se note tu incompetencia y tengas a unos cuantos "cabreados" contigo, sé mucho más incompetente –rozando la idiotez-: tendrás a todos en contra y tu “cagada” inicial,  se diluirá  mágicamente. 

QUE blanco y en botella... pues eso, leche. 


sábado, 10 de noviembre de 2012

160 MARGARITAS


Una hora invertida, una uña rota y un dedo “herido”  ha sido el saldo que se ha cobrado el desmantelamiento de mi lámpara de margaritas. 

Desde el 2009 ha estado dominando mi habitación y ha sido ella la que ha puesto las reglas: la cabecera de la cama debía de estar a 25 centímetros de la pared y a la misma distancia de la pared derecha que de la de izquierda; meterse en la cama debía hacerse por los laterales, nunca por la parte de los pies y siempre con el cuerpo a 120 grados; al incorporarse, nunca llegar a ángulo recto y siempre estirarse con los brazos en cruz, nunca hacia el techo; en caso de subir las piernas desde la posición de tumbado boca arriba, nunca superar los 70 grados; no abrir las ventanas de par en par los días de mucho viento; controlar las distancias al hacer la cama ya que, fácilmente, pueden ser golpeadas con la cabeza o al sacudir el nórdico o sábana.  Y, defenderlas, siempre defenderlas de todos lo que las acusan de ser demasiado grandes y demasiado incómodas. No saben lo que dicen.

Puedo parecer loca, pero mis 160 margaritas me han otorgado poder en las votaciones familiares. Os explico. Desde que vinieron a casa –desde que yo las traje, porque fui yo la que las rescaté de una triste estantería del IKEA-, han sido protagonistas de momentos importantes: por ellas la habitación principal fue esta y no la otra; por ellas, los colores de la habitación son blanco, violeta -oscuro y claro-  y un toque de pistacho. Además, en los últimos meses, han sido mi gran compañía nocturna: durante las eternas madrugadas en las que el sueño no aparecía y la cabeza no dejaba de maquinar., siempre han estado conmigo.

Con este panorama, negar la importancia de mis 160 amigas,  hubiese sido una osadía y una crueldad por mi parte. Resultado: les otorgué el derecho y el poder del voto. Juntas hemos sido invencibles.

Como muchas de las parejas del globo terrestre, en mi casa,  las decisiones más importantes y los temas más transcendentales se han debatido en la cama ni bien se ha abierto –he abierto- un ojo. Normalmente, los domingos. Y como la mayoría, llegar a un acuerdo –pese a mis grandes dotes persuasivos-, ha sido misión imposible. Misión imposible hasta que ellas entraron en juego: 160 votos que podían inclinar la balanza hacia un (mi)lado. Al principio, esta nueva incorporación se le antojó “injusta” a mi pareja. “Bueno –dije yo- que hablen ellas”. La sorpresa fue que, dirigiéndose a mi contrincante, le gritaron: “¡Ni voz, ni voto!”.  Después de muchas noches de compañía mutua, las margaritas y yo decidimos que el derecho de piso existe, y que si alguien tenía razones para opinar y tomar decisiones, éramos nosotras. Llevábamos mucho tiempo en ese lugar y no íbamos a renunciar a nada. Finalmente, ganamos la pequeña batalla.

Hoy, duermen en una caja. Una a una las he ido retirando de su tallo y envolviendo en papel seda, para que no sufran, no se arruguen y no lleguen lastimadas. Hoy, ya no se escucha su insistente “¡ni voz, ni voto!”.  Hoy,  dejamos de ser mayoría.

jueves, 8 de noviembre de 2012

PEQUEÑAS CONFESIONES



Soy adicta a las listas.  Hoy he escrito mi lista número ene de tareas pendientes. Esta  vez el tema ha sido la Universidad –para los que me leáis y estéis en la UDIMA seguro que esto os suena de algo-.  Nada complicado y nada que no se pueda cumplir: llegar al 29 de noviembre con todas las actividades, que estén abiertas, hechas –obligatorias, voluntarias, grandes, pequeñas, absurdas, interesantes, etc.-. La idea es avanzar todo lo que me de el alma.  ¿El alma? Me ha fallado el subconsciente. Pero, sí , lo dejo:  el ALMA.  Porque estudiar a mis treinta y tantos, a distancia y con un traslado entre manos requiere más que dedicación, devoción.

Mi lista de hoy es exactamente igual a la de la semana pasada: trabajo de televisión,  de diseño, de revistas; otro de tele, leer unidades, actualizar web site y blog… Nada, no he tachado nada. ¿Se puede saber qué hecho desde el pasado jueves? En mi defensa diré que no he desatendido a mi amado SMcaelOjo; es el niño bonito de la casa.

Os voy a contar un secreto: es más viejo de lo que parece.  Nació el 17 de mayo de 2012 -y no el 20 de  octubre como suele decir-, y lo hizo con ingenio y fuerza. SMcaelOjo contaba una historia de un tipo que perdió un ojo: se le cayó.  Así lo relataba:


JUEVES, 17 DE MAYO DE 2012
Primer día. La persecución

Se me cae el ojo y no hay nadie que lo recoja. Ya lo tengo en la mano, pero es viscoso, resbaladizo y redondo y se me escurre entre los dedos. Horror, cae al suelo y rebota como una pelota de goma, de esas que te escupía la maquinita cuando echabas una moneda de veinticinco pesetas. Intento seguirlo con el único ojo que me queda, el derecho; chof, chof, chof. Cada vez bota más alto. 

Sin darme cuenta he llegado a la calle. El puñetero ha bajado cuatro pisos por escaleras y ha aprovechado que el conserje airea el portal todas las mañana, para darse un paseo. Con la mano que no tapa el ojo vacío, me ajusto la bata. Un golpe de viento me complica la vida y deja al aire mi cuerpo desnudo durante milésimas de segundos. Por suerte, la mano que me queda libre es la derecha y rápidamente engancho el cinturón de mi bata de seda y, ayudado por los dientes, hago un nudo tan fuerte que temo perder la respiración. Hincho el estómago y la ajusto. Perfecto.

Levanto la mirada del ojo que ve y ahí está: la bolita viscosa se ha quedado tranquila al lado del semáforo. Un niño juega con ella. Le da pataditas con el pie. Veo como se agacha y alarga la mano para agarrarla, cuando el muñequito del semáforo se vuelve verde,  y la madre tira del niño para que se mueva. Mi ojo está a salvo. De momento.

El siete de junio del mismo año dejó de hablar. 

Por suerte, la actividad -abrir un Blog- de la asignatura Diseño de Publicaciones de Periodismo, le devolvió las ganas de vivir. El 20 de octubre se reactivó. Pero ya no se sentía cómodo con su antigua esencia y decidió cambiar:  nuevo look y nuevo leit motive, “¿No hay nadie que lo recoja?”.  Porque SMcaelOjo ansiaba cambiar, pero no se olvidaba –ni se olvida-,  de sus orígenes: cayó al suelo y nadie le prestó atención, nadie fue a buscarlo, nadie lo reclamó. La mala fortuna le condenó a la más absoluta soledad.

Hoy es diferente y está feliz:  SMcaelOjo  se va a  Miami y lo quiere compartir con todo el mundo.  

¿Lo veis? Me ha  vuelto a pasar: ni caso a las listas de tareas pendientes.  

miércoles, 7 de noviembre de 2012

GANÓ OBAMA





En la  campaña electoral del 2008 el Yes, we can del candidato demócrata se convirtió en un símbolo. Después de cuatro años, four more years ha sido trending topic. El presidente Obama ha tenido que desplegar toda su fortaleza oratoria, todo su encanto y toda su habilidad para volver a convencer al pueblo estadounidense. Los republicanos tenían una oportunidad espectacular: la gestión del Gobierno de los últimos años no ha conseguido que los números económicos mejoren. La crisis económica ha sido uno de los grandes quebraderos de cabeza del presidente de los US.  Y esta era su gran baza para apartar del gobierno a los desgastados demócratas.

Y la han dejado pasar. 

No han sabido conectar con los votantes más alejados de ellos: los que lo tienen más difícil para abrirse camino, los latinos, los afroamericanos, etc. Pese al excesivo maquillaje que lucía Romney en la campaña electoral el día que estaba en el estado de Florida frente a miles de latinos –pretendía igualar su color de piel con el auditorio para parecer más cercano-; y pese a ofrecerles consejos “útiles” días antes de la llegada de Sandy –les aconsejó que se fueran a su segunda vivienda, a la de vacaciones. ¿No sabe que no todos tienen una “casa de vacaciones???-.  El candidato republicano se desvanece.

Hoy es Obama.  Hoy no hay Romney. Según dicen los entendidos y conocedores de la cultura yanqui, allí, el candidato que pierde, pasa al más absoluto y rápido olvido. Es como las latas de refrescos: una vez abiertas,  ya no se pueden volver a cerrar, por lo que asegúrate que las abres cuando tengas sed, y no cuando solo quieras probar su gusto. Si no te convence, no podrás volver a intentarlo con esa misma lata. Aquí, ha pasado  algo parecido: un candidato a la Casablanca tiene que estar seguro de que es fuerte y tiene los medios y los apoyos  suficientes –sobre todo económicos-, para poder ganar las elecciones. El premio por se el primero es bestial: dormir en la White House durante cuatro años. Si eres el perdedor,  pasas a ser nada. Nadie te recuerda. Nadie sabe tu nombre. Eres menos que antes de empezar la aventura. Vamos, igualito que en España…

Y Obama lo ha vuelto  a  hacer: ha vuelto a ilusionar al pueblo estadounidense; con un apoyo masivo de los ciudadanos latinos y afroamericanos. Les ha dicho que lo mejor está por llegar. Que el pueblo americano tiene que compartir un mismo destino. ¿Frases hechas? Quizá, pero, qué bien nos vendría a los españoles un presidente del Gobierno que nos transmitiera esperanza, entusiasmo y seguridad.

Yo echo de menos en la política española esos condimentos. Por supuesto que los españoles somos diferentes –y, prácticamente todos los europeos en este sentido-; por supuesto que un mensaje que va dirigido a los ciudadanos de los Estados Unidos, deberá amoldarse a la audiencia española. Y, por supuesto, que los problemas –la crisis-, no se termina por realizar un discurso brillante. Pero, por favor: un poco de esperanza y de ilusión no nos vendría mal a los que sufrimos este país.

Eso sí, no nos hablen de “brotes verdes”, no. No nos tomen el pelo. Eso no es ilusionar: eso es mentir.  

lunes, 5 de noviembre de 2012

UNA MAÑANA SUPERRR PRODUCTIVA


Después de un fin de semana de reencuentros y despedidas, volvemos a la rutina. Rutina entendida como: “Secuencia invariable de instrucciones que forma parte de un programa y se puede utilizar repetidamente” (RAE). En nuestro caso:

El programa¿En qué consiste?
En una previa declaración de lo pienso que hay que hacer para preparar el traslado a Miami.

¿Cómo lo llamamos? ¿Por qué?
 Otra vez sopa. Porque no es la primera vez que me veo metida en una situación similar: dos mudanzas internacionales me avalan.

Por lo tanto, la “secuencia invariable de instrucciones que se puede utilizar repetidamente” –rutina-,  y que vamos a realizar hoy consiste en: Completar formulario de inventario para empresa de mudanzas.

¡Comenzamos!

Como en casi toda tarea que implica a dos países diferentes,  son dos empresas las que organizan esta  mudanza: Champion por la parte norteamericana, e Interdean por la española. Champion es la que me ha enviado el formulario. Este documento es necesario para que la empresa de mudanzas te calcule el seguro de tu “mercancía”. Lo que debo hacer es especificar qué ítems voy a trasladar, la cantidad y el precio que les asigno. Sobre el total, me aplicarán un porcentaje y así obtendré el coste de mi seguro. En caso de rotura de cualquier objeto, pérdida o naufragio del barco, la empresa aseguradora me tendrá que indemnizar. En función del precio que ponga, así será la cantidad que reciba. He aquí la primera decisión: valorar al alza para cubrirme las espaldas en caso de “naufragio” o rotura, o hacerlo a la baja para que el seguro no suponga un desembolso tremendo. De momento, retraso esta elección y me pongo a cuantificar objetos.

¿Qué tiene de particular trabajar con una empresa de los Estados Unidos? Una obviedad: el idioma. Todo en inglés. A priori, esto no es un problema para mí: I can speak English. Será cuestión de minutos echarle una ojeada para hacerme una idea- me digo.

¡ZAS! La primera en la frente: LOVESEATS, OTTOMANS.
En el apartado de muebles del salón –que no comedor-, tengo escritos catorce ítems: Librerías, armario/vitrina, relojes, lámparas, LOVESEATS. Lo marco con un "?" y continuo. Alfombras,  sillas, ¡OTTOMANS! ¿¡Qué carajo es ottomans ¡? Confirmo que estoy en la sección de los muebles del salón; sí, sí estoy. ¿¡¡Un otomano?!! Tiro del traductor de Google: nada. Me lo traduce como “otomano/a”. Opto por lo tradicional y me voy al Collins de papel: lo mismo. Investigo en Google.  Mi búsqueda es : ottomans significado en inglés. Después de entrar en varias páginas ¡eureka!:

Ottomans: otomana, sofá de estilo turco sin brazos ni respaldo. Busco una foto para que me quede más claro, aquí os la dejo.



Ahora que ya sé lo que es, no tengo muy claro si tengo un ottomans o no… ¡ninguno del dibujo es igual a lo que yo tengo en mi salón! Un “puff” señores, yo tengo un “puff”. Aunque,  si me ciño a la definición, encaja a la perfección. Marco que tengo uno y dejo el valor para otro momento.

Sigamos. Con loveseats me pasa lo mismo: ni rastro en los diccionario convencionales. De nuevo, búsqueda en Google. Y encuentro: smaller version of sofa typically made up of two seating cushions to accommodate two people. De acuerdo, se podía intuir,  pero es mucho suponer que dos que comparten un pequeño sofá también se prometen amor eterno. Muy "americano", vete haciendo a la idea querida. 

Miro la hora y me doy cuenta de que se me ha hecho tardísimo y todavía no he salido del salón. Aún  tengo que entrar en el comedor, despacho, habitación principal, de invitados, cocina, baños, ropa, menaje…¡no termino más!

Decido atender a las palabras que conozco su significado y dejar para otro día las que no me suenan de nada. Sillas, mesas, espejos, vitrinas… Termino con la lectura rápida y, a falta de traducir los que desconzco su significado en español, me doy cuenta de que muchos de mis “objetos” no encajan con ninguno de los “ítems” que veo escritos en el formulario.  Y, por otro lado, alguna "familia de cosas" es tan escueta que no sé cómo voy a detallar todo lo que tengo; sobre todo en el mundo “ropa”.

Me encanta lo fácil que simplifican los diferentes tipos de ropa femenina: blusas, botas, abrigos, vestidos, calcetines, camisas, zapatos, faldas, pantalones, ropa de dormir, ropa de deporte y suéteres.

Pero........Uhmm...eh......

¿Y mi ropa interior? ¿Y los trajes? ¿Y las chaquetas? ¿Y las cazadoras? ¿Y los pareos de playa?  ¿Y mis biquinis? ¿Y las bufandas? ¿Y las camisetas de no deporte? ¿Y mis bolsos? ¿Y mis cinturones? ¿Y los forros polares? ¿Y mis guantes y gorros? 


Si pasamos a la sección de “ropa de hombre” la cosa empeora: zapatos, chaquetas y abrigos, camisas, calcetines, abrigo de deporte, ropa de deporte, trajes y corbatas. Olvídate de suéteres, de camisetas de no deporte, de bermudas, de ropa interior, de pantalones, de guantes, de gorros, de botas, de zapatillas ¡de todo! Los hombres de US parece ser que limitan mucho su vestuario. Eso sí,  me distinguen entre abrigos y “abrigos de deporte”. Muy útil la cosa.

Son las 12:30. Todavía llevo el pijama. El desayuno descansa en la mesa esperando que  lo visite. Lo de “en un minuto reviso la lista” ha sido una utopía. Empiezo a correr: hoy a las 17:00  visita de inspección para organizar la mudanza. Esta vez de la empresa española ¿Me dará otro formulario?