74 pisos.
Descarto 18
Me llevo…uhmmm…56
56
apartamentos esperan mi visita. ----------------…..---------------….------------------.....---------------
Me
aburre escribiros sobre esto.
Os
cuento dónde está mi cabeza en realidad.
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Estoy
en una de las zonas mas in de Miami.
El lujo y los billetes verdes chorrean por muchísimas esquinas. Yates,
deportivos, fiestas, tacones, rascacielos… Una pasada. Yo miro todo con
asombro: todavía me siento prestada, como si todo esto no fuera conmigo.
Ayer,
sin ir más lejos hubo un fiesta en la piscina de mi “casa”: música en vivo, superbarbacoa,
alcohol, lentejuelas, tacones de aguja, camisetas pegadas, músculos, risas,
miradas seductoras. Muy “chico Martini”.
Quizá,
esto que cuento cause un ¡qué pasada, yo quiero ir!, o, menuda fantasma que es
esta chica; o, ¡qué horror!, un miércoles por la tarde ¡¿y ya con la lentejuela?!
Esta
última reacción es la que me interesa. Os cuento una historia. Érase una vez...
Mi
vestido de lentejuelas descansa –como puede-, en un armario prestado. Lo tuve
que abandonar en Madrid. La decisión fue complicada, pero tuve que ser madura:
o él, o mi secador de pelo.
JAJAJA.
Mi
secador de pelo no me funciona; lo enchufo y va a cámara lenta. Además, he
tenido que comprar un adaptador para poder enchufarlo (pufff…demasiado enchufe...).
Y
nada.
Soy
mujer con adaptador, con secador que no seca y sin vestido de lentejuelas.
Mal
negocio he hecho.
Y la
cosa es que estuve a milímetros de meterlo “de extranjis” en un bolsillito de
la maleta número siete. Pero, me pareció too
much; muy de “mujeres desesperadas” o de Confesiones de una shopaholic de Sophie Kinsella.
En
mi traje de madurez, me escuchaba decirle a mi madre, “no, no me llevo el
vestido de lentejuelas…total…¡para qué! Llevo en la maleta no menos ocho
vestido largos, quince cortos…digo yo que alguno me podré poner para sustituir
a la lentejuela, ¿no?”. La respuesta de mi madre, como la de casi todas las
madres cuando ven que su hija “hiperventila”, buscaba darme la razón, rollo
“si, cariño, lo que tú digas”.
Pero…¿qué
era lo que yo quería escuchar? ¡¡¡¡LLÉVATELO!!!!!! Una cómplice que me explicara lo SUPERMEGANECESARIO
que es un vestido de lentejuelas en la maleta de toda mujer.
¿Que
dónde quiero llegar?, ¿que, qué tiene que ver mi vestido olvidado con Miami,
con la barbacoa y con la vida? Muchoooooo.
Volvamos
al momento en el que yo decido dejar mi vestido:
4 de
diciembre por la tarde. Majadahonda,
Madrid. Casa de mi hermano. Mi
madre y yo en el salón.
Yo.-
No me lo llevo, ¿no?
Madre.-
Pati, lo que tú quieras…
Yo.-
Quizá para fin de año me vendría bien…
Madre.-
Pues, llévatelo. Te lo he lavado y te ha quedado perfecto.
Yo.- (rollo madura) Bueno…”no, no me llevo el
vestido (…)”
Madre.-
Sí cariño, lo que tú digas.
Yo.-
Ah.
Me
levanté del sofá, cogí el vestido colgado, lo cubrí con una funda de plástico
transparente y lo metí en el armario. Me lo llevaré en el próximo viaje-pensé-
cuando venga a los exámenes a Madrid (…) No lo voy a necesitar (…) ¡Para qué?
(Lo que ocurrió a partir de aquí todos lo conocemos: terminé las maletas y al
día siguiente cogí el vuelo).
-The End-
Pues bien, hoy ya estoy preparada para contestar a ese ¡para qué? Para TODO.
Para ir al súper, a tomar un café o a una
tienda de móviles. Para subir en ascensor; par bajar. Para ir a una fiesta por
la tarde; y por la noche. Para pasear al perro; y al gato. Aquí, se suben al tacón a las ocho de la
mañana y se bajan a altas horas de la noche. La lentejuela, los escotes, los
brillos, el maquillaje, las espaldas al aire son el pan nuestro de cada día.
Pienso
lo mismo, ¡qué horror! Pero una vez escuché a alguien decir en tono argentino y
medio “tano”: donde fueres haz lo que vieres.
Y yo, que soy amante de los refranes y de los buenos consejos, me aplico el
cuento: acabo de escribir a mi hermano un mail. En asunto decía:
URGENTE!!!! Tráeme
mi vestido de lentejuelas.
PD:
con mucho cariño para mi poeta y mi rubia preferida.
Amiga que horror!!!! son muy horteras!!!! Oh my god!!!!
ResponderEliminarPor cierto....tu blog ya es algo necesario para el día a día....soy fan absoluta!!!
P.D: Manu dice que ya te saldrá el acentillo cubano...y con el vestido de lentejuelas y los tacones, ja, ja, ja!!!! que conjunto!!!
Dile a Manu que...¡yo también lo quiero!!!!! ajjaja
EliminarJaja..Ani, pues hay de todo...lo que sí es seguro es que "informales"-en esta zona-, no van.
Un placer veros por aquí, mis queridísimos y buenísimos amigotes!!!!
:)
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderEliminarCurioso, en esta ronda de intrusiones no me ha parecido tan mal el tipo gris sobre blanco, es que hasta me gusta ahora, dota de elegancia al asunto diseño. ¡Hasta el fondo negro me parece muy acertado en este momento! Debe ser que cambio de opinión con facilidad. También pudo suceder que en la anterior ocasión llegué a este blog después de visitar mas de diez y estaba fatigado. No sé, en cualquier caso me gusta la foto en blanco y negro, también el punto ácido-irónico en lo que escribes, el qué leer, el qué ver y el yo, te sigo. Está actualizado.
ResponderEliminarjjaja, Francisco, rectificar es de sabios!!! ajjjaj.. Es broma. Todas vuestra críticas y vuestro comentarios son de gran utilidad para mí. Como ves, no cambié los tonos ni la tipografía de mi blog, pero tras leer tu primera aportación, me replanteé mi diseño unos segundos. No me animé a cambiarlo, me gusta, es como lo siento. Pero, millones de gracias por tu tiempo y tus reflexiones.
EliminarUn abrazo gordo
Patri, pq no escribes lo de Georgia ?? jeje
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