jueves, 14 de marzo de 2013

MESSI, EL PAPA Y EL GOLDEN BOY: ARGENTINA PISA FUERTE

Ayer, 13 de marzo, conocimos el nombre del nuevo Papa: Francisco -suponemos quer por Francisco de Asis-. Primer Papa latinoamericano de la historia, primer Papa argentino. Y la comunidad argentina en Miami Beach lo recibió con alegría, con emoción -la combinación argentino+religión+sentimiento es una boma de relojería-, y con asombro. Y por esos caprichos del destino, yo vivo cerca de la calle 71, que es conocida popularmente como la Pequeña Buenos Aires.

Lo descubrí hace hace un par de días cuando encontré a pocas "cuadras" de mi casa la cafetería/panadería "Buenos Aires Bakery". Al entrar no tuve lugar para la duda: facturas, pasta casera, dulce de leche, sandwiches de miga, bases de pizzas, cuernitos, alfajores, tortas de dulce de leche, masitas, etc. Y argentinos. Argentinos charlando con esa pasión en el discurso, con esa sensación de "el tiempo no existe cuando de hablar se trata", con esa manera de cantar las palabras. Y con esa costumbre de siempre ir "de a muchos": padre, madre, hijo, hija, amigo, novia del amigo, bebé (carrito incluido), sobrino que vino de vacaciones, y uno que pasaba por ahí y que saludó a la tropa y que, ya que estaba, se quedó.

Pues bien, ayer muchos argentinos se congregaron en "Buenos Aires Bakery" y en el restaurante "Manolo" que pese a sonar a typical spanish, es made in Argentina. Desde estos lugares siguieron lo que ocurría en El Vaticano a través de pantallas gigantes de televisión. Y fueron testigos de la elección del cardenal de Buenos Aires, Jorge Mario Bergoglio. Para nosotros Paco, para la historia, Francisco.

Y por las reacciones que vi al conocer la identidad del nuevo Papa podría asegurar que los argentinos, en general, se sienten orgullos con la elección. En general, porque quizá no todos. 

Un argentino que andaba jugando con una factura y su mate en la cafetería comentó que esperaba que Francisco persuadiera al gobierno de la presidenta Cristina Fernández para que cambie su política. 

Parece que empiezo a intuir quiénes son esos "no todos se alegran" por este nuevo Papa celeste y blanco. 

Así que visité la prensa argentina. Y me fijé en los titulares que aludían a la reacción de esos que miran con recelo a Francisco. Y esto me encontré:

Clarín

"Sorpresa en el Gobierno y un saludo frío y formal de la Presidenta"
Le envió una carta y aludió a Bergoglio en un discruso. Los militantes K lo silbaron.
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La Nación

"Horas de sorpresa, fastidio y decepción de la Casa Rosada"
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La Capital

"Una relación tirante con los Kirchner por sus opiniones políticas"
Jorge Bergoglio, flamante Sumo Pontífice de la Iglesia Católico, llegó a ser tildado como "jefe de la oposición" por el ex presidente Néstor Kirchner y ha mantenido durante años una tensa relación con el gobierno.
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La Razón

"Una relación tensa con los Kirchner"
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El Cronista

"La Presidenta lo felicitó y prometió viajar a Roma"
(El titular es más "aséptico" pero, leyendo la noticia, se vislumbra ese "malestar" de los kirchneristas)
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Y parece que todos los titulares apuntan al Gobierno argentino, que da la sensación de no estar muy feliz con la elección de Francisco.

Pero, para ser honestos, son más los que aplauden esta noticia que los que la reciben con malos ojos. En el fondo, el sentir del pueblo argentino tiene que ver con el orgullo, la esperanza y con la emoción. Y quién mejor que el todopoderoso y siempre esperpéntico Maradona para poner la guinda al pastel:

Maradona: "El dios del fútbol es argentino, ahora también el Papa"

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Hace unos días, murió el comandante Chávez y mientras Venezuela lloraba, la comunidad venezolana en Miami lo celebraba.

Ayer, el mundo conoció el nombre y la nacionalidad del nuevo Papa: Francisco y argentino. En Miami, explosión de júbilo, abrazos, esperanza. En Argentina, no todos se alegran.

Y en España... asumiendo la pitada a nuestro Príncipe en el funeral de Hugo Chávez, pero felices porque Paco suena a español, porque estudió en la Universidad del Alcalá, porque por fin escucharemos al Papa hablar claro, y porque Messi -que también es argentino-, es "nuestro".  Y ahí andamos, barriendo para casa como podemos -porque como dice el dicho "quien no corre vuela"-. Y de los españoles en Miami poco puedo decir; me conozco a mí y a otro; y no he hablado con el otro. ¡Ah!, y a uno que es español pero que lleva aquí más de treinta años, por lo que no cuenta.

Dos acontecimientos históricos, seis reacciones distintas, tres nacionalidades.
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Por cierto.... ¿quién diablos es el Golden Boy?

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