Tengo un amigo que empieza por "A" y termina por la letra que quiera; porque quiere y porque puede. Es un tipo alto, inteligente y habla catalán. Tremenda combinación. Pues bien, mi amigo que empieza por "A" y yo hemos dado nombre a una teoría: "La teoría del momento".
Ayer, en una charla informal, alocada, sincera y con fundamento dijimos ¡eureka!, ¡lo tenemos! El secreto del éxito, la llave de la caja fuerte: NUESTRA VIDA ESTÁ LLENA DE MOMENTOS. Aquí, delante de nuestras narices tenemos la verdadera clave del éxito. Reconocerlos, clasificarlos, darles nombre y llevarlos al nivel de excelencia puede ser lo que nos saque del saco de lo básico, de lo común o de lo irrelevante, para -por arte de birlibirloque-, convertirnos en seres extraordinarios.
Ni la gestión del conocimiento con sus mapas y sus espinas de pescado; ni la gestión del tiempo con Pareto, Murphy y compañía. Ni Goleman y su Inteligencia Emocional; no. La solución la tiene mi amigo que empieza por "A" y yo, y nuestra "Teoría del momento".
La vida de cada uno de nosotros está repleta de momentos; cada uno elige los que desea vivir, aunque en ocasiones, son los momentos los que nos cazan a nosotros anulando nuestra capacidad de elección. Y he ahí la cuestión, ¿qué momentos son los que sí o sí debemos incluir en nuestras rutinas diarias para lograr el éxito personal y profesional? Palabra mágica: DEPENDE. ¿Y qué tenemos que hacer en cada momento? Hay que hacer lo que "debemos" hacer.
Palabras sabias.
****
Estamos en la era de las teorías huecas; de los remedios mágicos y de las fórmulas milagrosas. ¿Qué hay detrás de este tipo de consignas? ¿Parecemos (o somos) tan idiotas como para hacer pensar a unos pocos que las necesitamos?
Mi(nuestra) "Teoría del momento"podría adquirir cuerpo y pedigrí echándole un poco de sal y pimienta y rociándola con algún personaje de esos que ejercen de imán de masas. Y se podría convertir en un best seller; en unos de esos libros de autoayuda que todo el mundo admite comprar y que ninguno lee (pero no lo admite). Y conceder entrevistas, y llenar páginas webs y elevar a categoría de Ley nuestro descubrimiento.
****
Estas reflexiones aparecen en un día, climatológicamente hablando, pesado de Miami. Una capa de nubes negras techa el exterior de mi apartamento y solo el aire acondicionado evita que mi presión llegue a nivel del suelo. Quizá sea el clima artificial que me he creado o la comida rápida que me he merendado. Quizá estemos presenciando un momento clave de mi vida, o quizá mi cabreo contenido por las cosas que leo, veo o vivo en propias carnes esté haciendo mella en mi gastado cerebro.
Vaya usted a saber.
No hay comentarios:
Publicar un comentario