lunes, 29 de abril de 2013

¡ARRIBA LOS BRAZOS!

Diciembre, enero, febrero, marzo y abril.
Publix, Costco, WallGreens, Walmart, Winn Dixie...

Cinco meses y recuerdo, al menos, haber recorrido cinco grandes supermercados para encontrar un desodorante de mujer. Uno que no sea de barra. Uno que no huela a ambientador de baño. Uno que no sea de hombre. Todos los intentos, fallidos.

Mientras busco y no encuentro utilizo el de mi marido, Axe; no me persiguen mujeres para devorarme, pero cumple con lo básico: no oler a tigre. 

Te entiendo, yo tampoco me lo creo, ¿cómo puede ser que no encuentre un Dove, un Nivea, un  Rexona (no te abandona), un algo en todo Miami???!!!! ¿Dónde está la mujer de Fa? ¿Cómo combate esta gente el olor a humanidad?? -bien es cierto que a veces juraría que, simplemente, no lo combaten-. Al principio creí que eran mis ojos los que no sabían ver y me paseaba una y otra vez por el mismo pasillo; lo hacía con confianza, con la seguridad del que espera encontrar paja en un pajar o agua en el mar. Visité varios supermercados, perfumerías y nada, en la sección femenina solo desodorantes de barra marca "la pava". Y yo odio los desodorantes de barra. 

Más tarde, le pedí a los ojos de mi marido que buscaran conmigo, por eso de que "cuatro ojos ven mejor que dos". Aceptó la propuesta y volvimos a hacer el mismo recorrido: Publix, Walmart (...). Nada. Ni rastro. 

No bajo los brazos (jajajaj, nunca mejor dicho), y sigo en la búsqueda de mi desodorante. Utilizo Axe y maquino el plan "B": en mi próximo viaje a España llenaré mi maleta de ¿jamón ibérico?, ¿aceite de oliva?, ¿gominolas ricas?... No, no lo creo. Vendrá "cargaita" de eso que una se pone debajo de los sobaquines al salir de la ducha...¡joe! ¡¡¡Un simple desodorante!!!!!!

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