martes, 30 de julio de 2013

¡INVITO A ESTA RONDA!

Yo no lo veo. Por más que le de vueltas, no pillo el atractivo de pasar el verano con mi amigo "bochornazo" y la fresca de la "tormenta tropical". Y la cosa es que ¡ni se ponen de acuerdo para no coincidir en fecha y en hora: todo el día, todos los días! De este manera, eliminan el posible margen de error. 

Hoy toca, de nuevo, tour por los edificios de Brickell con la esperanza de encontrar algún piso que tenga mi nombre. ¡Qué pereza! Haces seis meses estaba yo envuelta en un proceso muy parecido a este, y que empecé la semana pasada. Hace seis meses tenía su gracia. Hoy, gracia, gracia, lo que se dice "gracia", pues no tanto. Ahora una es más "profesional", menos virgen: ya controlo los square feets; ya no me sorprenden las distribuciones de las habitaciones, ni los humanos que viven en los pisos que veo y que ejercen de elementos de decoración, ni la altura de los edificios, ni las cocinas de decoración, ni la moqueta hasta en las paredes, ni la ausencia de lámparas en el techo, ni la falta de armarios, ni la ausencia de persianas, ni el tamaño enorme de los cuartos de baño (...). En esta nueva búsqueda uno ya mira con ojos menos inocentes, menos "caprichosos" y más prácticos: que no me gusta, pues lo tiro abajo. 

¿Treinta pisos? ¿Cuarenta? No estoy segura de cuántos vi la semana pasada, pero muchos. Este "primer contacto" me sirve para "cargarme" edificios. Creo que, a estas alturas, he reducido el número a cinco. Ni bien tenga los nombres de los que han sobrevivido, iniciaré una segunda vuelta: ver todo lo que hay en cada uno de ellos. 

La cosa es sencilla: hasta ahora, he visitado un piso/apartamento en cada condominio; uno que cumpliera con unos mínimos acordados, previamente, por consenso familiar: número de habitaciones, localización y precio. Si el piso gustaba, pero el edificio era espantoso, se dejaba para deliberar en casa. Si el piso era horrible, pero el condo estaba bien, pues seguía en cartera: se visitarán otros apartamentos. Si todo "aquí ni vivo ni loco", se eliminaba de la lista. Así de simple. 

Hubiese preferido un tinto de verano, o un gin-tonic con mucho hielo, pero esto es lo que hay: bochorno + tormenta + pisos va a ser mi "combinado" de verano en Miami. Pero, por favor, con pajita, no se me olviden de ponerle una puñetera pajita; por eso de llegar al fondo sin necesidad de meter la nariz. 

jueves, 25 de julio de 2013

TRISTE 25 DE JULIO PARA SANTIAGO

El post que escribí ayer se ha quedado como borrador. Ha perdido sentido hablar de pisos, del calor o de Bárcenas. Hoy me he levantado y he mirado a mi izquierda. Y he sonreído: la persona a la que más amo estaba a mi lado. Y he dado mil gracias por poder vivir ese momento. Y he clavado mis ojos en los suyos cerrados, y se me han empañado. Y solo imaginar no tenerlo me ha provocado dolor. Y le he robado la mano; para que no se vaya, para que no me lo quiten. 

80 muertos y más de un centenar de heridos. Acabo de leer en la prensa que el maquinista se jactaba de ir a 200 kilómetros por hora minutos antes de estrellar el tren. No sé ni qué decir. También he leído comentarios en las redes de personas de otros países que aprovechan esta tragedia para hacer chistes, para ironizar con el tema, o para soltar "en todos los países se cuecen habas". Empiezo a saber qué decir, pero me contengo. También me he fijado que el Gobierno de España no ha hecho ni una mínima mención sobre su gran metedura de pata en el comunicado que emitió La Moncloa ayer noche: un corto y pego que convirtió un gesto que debía de ser de respeto y de apoyo hacia los afectados y hacia los que estaban luchando para salvar vidas, en una muestra indiscutible de incompetencia -por no entrar en valores éticos y morales-,  de los que nos gobiernan. Prefiero no decir. 

Pero hoy no me siento con ánimo de combatir o de resaltar los "errores" de los que ya llevan mucho tiempo cometiéndolos. No merecen la pena. Ni de dar importancia a frases de mal gusto vertidas por navegantes que tienen por cerebro un saco de mierda.  No merecen nada.  Hoy, hoy es un día para transmitir apoyo absoluto hacia las víctimas, los heridos, los familiares, hacia los amigos. Un día difícil y triste, pero un día en el que debemos sentirnos orgullosos por formar parte de este grupo de ciudadanos del mundo que forman España. No es patriotismo barato; es aplaudir y agradecer el comportamiento de los bomberos, de la policía, de la Guardia Civil, del personal sanitario, de los ciudadanos, de los gallegos. 

Y es un día para reflexionar. 
Y es un día triste. 
Y es un día para abrazar a los que tienes al lado. 
Y es un día para no olvidar.

"¿Habéis visto lo de Santiago?", así me enteraba yo de lo sucedido. Apunto de entrar en un edificio para encontrarme con un realtor que me iba a mostrar un piso en Brickell Key. Me alejé unos metros y dejé que mi agente y mi marido entraran solos. En el grupo de whatsApp que comparto con mi familia, mis hermanos estaban intercambiando mensajes. A las 4:18 de la tarde de Miami pregunté: ¿Qué ha pasado? "Un tren en Santiago ha descarrilado. Ha habido muertos".. me dijo mi hermana. En ese momento se hablaba de 9 víctimas mortales. 

Ayer leí a compañeros afirmar que rezaban, pese a nos ser creyentes. Y lo hacían a los pocos minutos de que los medios de comunicación informaran sobre esta catástrofe y nos hablaran de la dureza del accidente, y de la posibilidad de un alto número de víctimas. Rezaban -a no sabían qué o quién-, para que los presagios más duros no se cumplieran, y que la confusión y la falta de información de los primeros momentos fuera el motivo de estos pésimos augurios. Hoy les leo y han dejado de rezar.  Hoy es difícil creer y es difícil hablar. 

Y, pese a todo, la vida sigue. 

viernes, 19 de julio de 2013

LA MUJER (CASI) BIÓNICA

No hay peor lugar para empezar ahorrar que una AppleStore. ¡Imposible! Esas manzanitas, esas líneas interminables que te llevan al cielo, esas carcasas sin fisuras, esas caricias de tecnología que siempre mantienen la figura... y, además, ese ¡"me queda bien con TODO"!

Ayer diluviaba. Diluviaba como lo ha hecho en los últimos cinco días. Nada fuera de lo normal: truenos, relámpagos y millones de litros de agua chocando contra el asfalto y contra mis, siempre limpios por la divina naturaleza, cristales de casa. 

Como el panorama de tormenta eterna es una realidad, una tiene que armarse de valor y continuar con su vida como si tal cosa; de manera, que, ayer, pese a todo,  nos fuimos de compras: unos auriculares para el teléfono. No para mi teléfono, para el de él. Una compra rápida, concreta y más o menos económica -ya sabemos que el mundo Apple es propenso a sacarnos el higadillo por cualquier cachibache-. 

Pues bien, llegamos. Localizamos los headphone. Primera dificultad: veinte modelos; blancos, negros, grises; con cable, inalámbricos, de oreja derecha, de izquierda; con batería para siete horas, para cinco; de 60 dólares, de 140; de marca "A" de marca "B"; inteligentes, más o menos listos (...). Todo un nuevo mundo para mis ojos, que, inocentes, estaban acostumbrados a ver los típicos auriculares de orejita con cable y almohadilla de toda la vida. 

Aburrido. Sí, ¡aburrídismo! La decisión había que tomarla según la letra pequeña de cada modelo. Y yo, odio leer las instrucciones, las características, las virtudes... Y más detesto ese momento "comparo entre tres que parecen iguales, pero... no ¿no lo ves?" Este disminuye el sonido exterior en un 99´ 7%, y este otro en un 99´ 9%; este tiene autonomía de 7´5 horas y este otro, de 5; este tiene una batería extra y este, media (...). Puff, pierdo el interés y le dejo a él hablando con el apple boy para que le cuente la vida y milagros de unos aparatos que, además de aburridos, parecen unos feos whisper xl. 

Y me despisto por la tienda; y me pierdo por los accesorios para el iphone 5: que si para correr, que si para que descanse en la mesita de noche; carcasa para los días de gala, para los días de a pie; soporte para llevarlo en el coche tipo GPS; bolsito de Michel Kors para ir a la moda (...). Toda una despiadada tentación. 

Echo un ojo a la pared de "auriculares" y los dos están inmersos en el momento "pruébatelos y te fijas si son cómodos". Se lo pone en la oreja y mueve la cabeza. Sacudida va, sacudida viene. Nunca pegará esos azotes con la cabeza, pero cuando uno pone a prueba lo que va a comprar, lo someta a las situaciones más duras y más extremas. El "whisper xl" aguanta el embiste y se mantiene en la oreja. Bien. Ahora el sonido, ¿se escuchará bien? Yo me voy a una punta de la tienda, tu a otra, y nos llamamos (...). El chico Appel sigue ayudando para que el cliente se quede feliz con su compra.

Apunto estoy de rescatar a mi marido de tanta prueba y ayudarle a tomar una decisión cuando la veo. A tres metros tengo al dependiente; a cuatro a mi marido.  En dos minutos elegirá su auricular ideal; en cinco pagará, y en siete nos iremos. Si quiero darle una oportunidad, tengo que moverme rápido.

Negra, negra clara o blanca. Pequeña, mediana, grande o extragrande. Son las decisiones a tomar. Pequeña y negra. Genial. ¿Habrá? Busco. Sí. ¡Ya es mía!

Cariño, ¿terminaste?
Uhmmm...sí, ¿qué te parecen estos?
Muy bien; ¿son los que necesitas?
Supongo
Pues, adelante.

De camino a pagar.

Mira... -se la muestro.
¡Oh! ¡Qué chula! 
¡¡¡Síi!!!!!
¿Negra?
¡¡Síii!!!! ¿Puedo????
¡Of course!!!!
(yupiiiiiiiii)


Salgo del AppleStore: mi Nike+FuelBand luce espléndida en mi muñeca derecha. Mis pasos, mi actividad física, mis calorías consumidas, mi tiempo, mis logros físicos... ¡todo concentrado en mi nueva pulsera!
*****

Ya es hoy. Ya la he programado. Ya me he bajado la aplicación al iphone. Ya lo he sincronizado.  Ya he tenido mi primera meta. Tres pasos más, dos "agaches" y ¡objetivo cumplido! Ais... solo me faltaba la pulserita...


lunes, 15 de julio de 2013

PODRÌA, PERO NO QUIERO

Retomamos el ojo con ganas de ver. Sigue caído, pero, hoy,  con muchas manos amigas dispuestas a recogerlo. Buena señal.

Tras casi tres semanas en Madrid, volvemos a casa. La estancia en la capital española ha sido muy buena: superamos los exámenes de la Universidad, disfrutamos de parte de la familia, recordamos a qué sabe el jamón "del bueno" y, cómo no, aprovechamos para estar con los amigos.

Ya en Miami, el verano se presenta interesante; nos libramos por unos meses del tema universitario y nos centramos en otro tipo de objetivos: vacaciones, trabajo y amigos. Brasil, proyectos personales y visitas -esperadas e inesperadas-, formarán parte de mi universo por un rato. Veremos lo que sale de toda esta experiencia.

Hoy es lunes y comienza una semana que debería ser muy productiva. Arrancamos a medio gas, pero ya lo teníamos previsto: los lunes siempre son días de "tránsito". Y parece que las ideas no fluyen todo lo que una quisiera. Y los temas que tiene mi cabeza todavía huelen a Bárcenas y al bueno de Mariano.

Y si yo quisiera, podría escribir sobre la suerte que tenemos los españoles que, a estas alturas de la vida, seguimos aprendiendo nuevo vocabulario y engordando el libro de sinónimos gracias a nuestro políticos.

Y más afortunados nos sentimos aún, cuando comprobamos que, esos mismos políticos, piden hoy perdón por algo que -ayer e incluso también hoy-, aseguraban no tener culpa. Pero son tan buenos y generosos estos, nuestros políticos, que regalan perdones al Gobierno boliviano por la crisis internacional que se creó por el incidente del avión del presidente Morales sin, según ellos, tener culpa alguna. ¡Qué Gobierno generoso el nuestro!

(Si yo quisiera escribir, pero no quiero)

Y el júbilo se me sale por las orejas cuando escucho al bueno de Mariano prometer ser fiel a su compromiso, y condenarnos a todos los españoles a ver cómo termina su legislatura. Eso sí que es darlo todo por la patria.

(No, no quiero)

Y el éxtasis explota en mis narices cuando constato que -¡inglés no hablarán!-, nuestros políticos manejan las nuevas tecnologías como chicos de quince: mensajito pa´ca, mensajito pa´llá.

(Todo esto, claro,  si yo quisiera escribir sobre estos temas; pero ya te digo yo que no quiero). 

Pero si yo quisiera -que no quiero-, cantaría "qué buenos son que nos llevan de excursión". Pero, insisto,  no quiero. Pero si quisiera, también les entonaría una de Parchís, por eso de me la como y vuelvo a tirar.

(Pero, repito, no quiero). 

Y, claro, con estas ganas irrefrenables de cantar que le entran a una, difícilmente puede juntar letras y no evitar el crear una idea que no termine convirtiéndose en el éxito del verano; una Barbacoa o un Quítate el Top amenazan con instalarse en mi cabeza.

Y como todo en la vida, tanto cante tiene sus consecuencias: diluvia en Miami. Se acabo el concierto.

martes, 9 de julio de 2013

MANOS A LA OBRA

Me derrito como un helado de vainilla fuera del congelador. Menudo calor. Echo de menos ese chorro de aire acondicionado que siempre me recibe al llegar a casa, al entrar en el súper, al ir de compras, al subir al coche... ¡quién lo diría!

Continúo en Madrid. Los planes iniciales me ubicaban, a estas alturas, en Miami, en casita, con el calor de mi familia de dos. Pero cuando de esos "dos" uno avisa que no va estar, pues la estampa de familia feliz se va al garete y cada uno debe de mirar por sus intereses: mejor quedarme en Madrid con los míos y no pisar casa y encontrarme con la nada. 

Los exámenes que me trajeron a la capital ya han terminado; el domingo pasado (...). ¿Sobre qué quiero escribir en esta entrada? ¿Sobre el calor? ¿Mi retraso en volver a casa? ¿Mis exámenes? ¿La obra del baño de mi hermano que me ha regalado su compañía? ¿El corte de la  línea de metro? ¿Los efectos de El Confidencial? ¿El volumen de la tele? ¿La visita del pintor?, ¿del albañil?, ¿del fontanero? ¿De no poder catar la piscina? ¿De "esa parte del manual está en los US? ¿De "que falsa es la gente que aprovecha el oído ajeno para cotillear como viejas porteras"?, -o viejos porteros, o jóvenes porteros y porteras... que ahora está todo el mundo muy sensible con eso del lenguaje y la discriminación-. 

No, sobre todo esto no quiero ni pensar, porque hoy tengo, al menos, dos buenas noticias.

La primera: el jueves por la noche estoy invitada al tercer aniversario de una revista; en Madrid. Y lo mejor de todo es que me invita una compañera de la universidad. Y lo de la "universidad"  ya es lo de menos -incluso, mejor no tenerlo ni en cuenta, por eso de no proyectar malos pensamientos sobre quién no se lo merece-, lo mejor de todo es que esta "compi",  ya es amiga.

No nos hemos visto en persona todavía. Lo haremos el jueves. Y esto, me pone contenta. Y lo mejor: nos juntaremos varias artistas de la universidad para recibir el verano, y para reinos de esos malos ratos que la institución educativa nos regala. Eso sí, todo por el mismo precio; ojo, que no nos cobran más por -además de "regalarnos el título", según algún digital-, tocarnos día sí, día también las castañuelas a dos manos. Y esto es un detallazo. Lástima que solo me quede un año. 

Pues bien, un encuentro que se insinúa la mar de atractivo.  La segunda noticia: para después del verano tiene que haber nacido. Mi proyecto. El mío y el de mi amigodelalma. Ese que no me llama juntaletras, y que sí me llama escritora y mujerdedetrásdelabarrera. Ese que me presiona para que me tome en serio a mí misma;  y ese que, por fin, también ha encontrado la motivación suficiente como para ponerse manos a la obra. Este, será nuestro verano -en octubre, hablaremos (...)-. 

Y, ahora, a resolver el primer dilema: ¿qué me pongo para lo de la revista? Dichosa maleta llena de libros... Primera lección del día de hoy: siempre mete en la maleta un "por si las moscas" que lleve tacón y un buen escote. Lo siento cariño, no me queda otra, ¡me voy de rebajas!

martes, 2 de julio de 2013

¡QUÉ SABRÁN ESTOS GRIEGOS!

Si leyésemos a los griegos, nos daríamos cuenta de que, ya desde el s.VIII a.C., el hombre necesitaba de un sistema de control que corrigiera los instintos dañinos que poseía y que, en la mayoría de los casos, dominaban su comportamiento.

Con los griegos descubrimos el concepto de "ciudadano" y conocimos la democracia: los ciudadanos votaban a sus dirigentes. Bien es cierto que nada es perfecto: ni las mujeres ni los esclavos eran considerados "ciudadanos" (lo de las mujeres viene de largo). 

Con los amantes de lo bello y de las experiencias "extra-espirituales" -lo que viene a ser "estar colocado"-, se acuñó el término ostracismo. Maravilloso. Sistema por el que se votaba el destierro de un político. Como los griegos eran todo menos "hipócritas" y conocían y aceptaban la esencia humana sin photoshop y sin "sí, pero no tanto", idearon este sistema para evitar que una persona acumulara mucho poder y se aprovechara de él. 

Acumulación de poder y aprovecharse del poder acumulado... ¡¡¿eso un problema?!!! Estos griegos estaban "fumaos". Uno acumula cuentas en Suiza, palacetes, yates, cargos políticos, papeles, sobres, cintas de vídeo, datos confidenciales, sueldos, regalos de boda, etc., etc., porque "hombre precavido vale por dos". Qué lastima que los helenos no nos hubieran conocido primero a nosotros,  y no al revés, nosotros a ellos; mejor les hubiera ido. 

Pero no vayamos a pensar que el ser humano de hoy desdeña todo lo heleno; no. Una cosa es pedirnos que evitemos "acumular" y otra, muy distinta, es que obviemos a los grandes y sabios griegos cuando hablan de sistemas políticos y de gestión del territorio del reino (país). 

El hombre del s. XXI lo tiene claro: en contra de no acumular y a favor de cómo gobernar. En el caso del tema de acumular o no, nos olvidamos de las túnicas y arpas sonando; en el 2013,  acudimos al refranero popular -siempre tan sabio y tan socorrido-. Y como el hombre-TIC es el hombre de los eufemismos -y maestro en la interpretación de la realidad y el lenguaje según le sople el viento-, a la acumulación le llamamos "ahorro". Y con este quiebre mental, para evitar el cargo de conciencia, buscamos refranes que nos guíen y nos hagan sentir que vamos por el buen camino. Leemos, entre otros:

"El hombre más rico de todos los hombres es el ahorrativo".
"Ahorrar no es solo guardar, sino saber gastar". 
"No importa cuanto ganes, sino cuánto puedes ahorrar". 

¡"Ahorremos"!- grita al unísono la masa. No acumulamos "poder", no. Nosotros lo ahorramos para ser ricos. Para poder y saber gastarlo después. Para siempre tener un "por si tengo que tirar de la manta". 

Y seguimos pasando páginas del refranero. Y cuando llegamos a: "Aunque a todos les está permitido pensar, muchos se lo ahorran", lo cerramos de golpe. Solo dice "bobadas". Y los griegos, también. Y seguimos "ahorrando".

Pero ¡oh la lá!, ¡qué listos vuelven a ser los helenos! Las polis griegas eran INDEPENDIENTES en lo que ser refiere a: sistemas de gobierno, leyes, moneda y dioses. ¡Grandes! 

En este punto, nos sentimos más griegos que nunca; mucho más abuela jroña que jroña del yogur griego Danone. Sentimos que nuestro árbol genealógico, muy en su origen, estuvo repleto de Platones, de Sócrates y de Aristóteles . Y nos sentimos muy sabios, muy bellos y muy inteligentes porque, como a ellos,  a nosotros tampoco no nos gusta que nos digan cómo gobernar nuestra casa. Ni que nos digan lo que tenemos que hacer y cómo lo debemos hacer. Ni nos gusta la moneda cuando recorre el camino hacia afuera. Ni nos gusta un Dios que nos diga qué es el bien y qué es el mal; nosotros ya lo sabemos: el bien aquí, el mal allá. Y nos ponemos un chitón (túnica) con cuerda por la cintura y somos la mar de griegos. 

Eso sí, a nuestra manera; con ese toque del hombre-TIC que tan bien nos ha hecho hasta ahora. ¡Qué sabrán estos griegos!