Yo no lo veo. Por más que le de vueltas, no pillo el atractivo de pasar el verano con mi amigo "bochornazo" y la fresca de la "tormenta tropical". Y la cosa es que ¡ni se ponen de acuerdo para no coincidir en fecha y en hora: todo el día, todos los días! De este manera, eliminan el posible margen de error.
Hoy toca, de nuevo, tour por los edificios de Brickell con la esperanza de encontrar algún piso que tenga mi nombre. ¡Qué pereza! Haces seis meses estaba yo envuelta en un proceso muy parecido a este, y que empecé la semana pasada. Hace seis meses tenía su gracia. Hoy, gracia, gracia, lo que se dice "gracia", pues no tanto. Ahora una es más "profesional", menos virgen: ya controlo los square feets; ya no me sorprenden las distribuciones de las habitaciones, ni los humanos que viven en los pisos que veo y que ejercen de elementos de decoración, ni la altura de los edificios, ni las cocinas de decoración, ni la moqueta hasta en las paredes, ni la ausencia de lámparas en el techo, ni la falta de armarios, ni la ausencia de persianas, ni el tamaño enorme de los cuartos de baño (...). En esta nueva búsqueda uno ya mira con ojos menos inocentes, menos "caprichosos" y más prácticos: que no me gusta, pues lo tiro abajo.
¿Treinta pisos? ¿Cuarenta? No estoy segura de cuántos vi la semana pasada, pero muchos. Este "primer contacto" me sirve para "cargarme" edificios. Creo que, a estas alturas, he reducido el número a cinco. Ni bien tenga los nombres de los que han sobrevivido, iniciaré una segunda vuelta: ver todo lo que hay en cada uno de ellos.
La cosa es sencilla: hasta ahora, he visitado un piso/apartamento en cada condominio; uno que cumpliera con unos mínimos acordados, previamente, por consenso familiar: número de habitaciones, localización y precio. Si el piso gustaba, pero el edificio era espantoso, se dejaba para deliberar en casa. Si el piso era horrible, pero el condo estaba bien, pues seguía en cartera: se visitarán otros apartamentos. Si todo "aquí ni vivo ni loco", se eliminaba de la lista. Así de simple.
Hubiese preferido un tinto de verano, o un gin-tonic con mucho hielo, pero esto es lo que hay: bochorno + tormenta + pisos va a ser mi "combinado" de verano en Miami. Pero, por favor, con pajita, no se me olviden de ponerle una puñetera pajita; por eso de llegar al fondo sin necesidad de meter la nariz.