miércoles, 17 de septiembre de 2014

YO ME PROTEJO ¿Y TÚ?

Hoy no nos pegamos a la actualidad informativa. Hoy nos da igual lo que digan los periódicos, las redes sociales o los telediarios. Hoy la noticia está dentro de nosotros: en lo que nos pasa, en lo que no nos pasa o en lo que nos gustaría que nos pasara. Hoy nos marcamos una de esas entradas que interesa mas al que la escribe, que al que la lee. Hoy nos volvemos egoístas y hacemos que el ojo solo nos mire a nosotros; al resto... el resto puede aprovechar para ir al baño, recoger la mesa o seguir con lo qué sabe Dios que esté haciendo. O quedarse y seguir leyendo. Gracias. 

Por fin una semana entera en Miami, en casa. Siete días para ordenarnos y ordenar nuestro alrededor. Un "alrededor" muy cercano, muy próximo, más bien íntimo. 

En los últimos días he aprendido algo sobre la importancia de la protección. Protegemos nuestro patrimonio con mucho esmero: alarmas en las casas y coches; contraseñas secretas para acceso a cuentas bancarias; códigos de seguridad para cajas fuertes; puertas blindadas, copias de seguridad, etc., etc. Construimos con sofisticada ingeniera, todo un mecanismo de protección que nos permite sentirnos tranquilos y serenos. Cae la noche y nos metemos en la cama sabedores de que nuestras posesiones -más o menos valiosas, más o menos cuantiosas-, estarán en el mismo lugar cuando vuelva a salir el sol y abramos nuestros ojos. 

Y con esta confianza que nos da el sentirnos protegidos, enfrentamos los días sintiéndonos menos pesados, más fuertes, más poderosos. Delegamos en los "chismes" que hemos adquirido la seguridad de todo lo nuestro. Somos unos genios. Pero llega un día en el que recibimos el primer puñetazo. En la cara. En tú cara. Y al día siguiente te pones un casco. Para protegerte. Y sigues tan feliz. Y otro día nos dan una patada en la rodilla. En tú rodilla. Y te calzas un rodillera.

Y así,  cada tanto, vamos recibiendo golpes en todas las partes de nuestro cuerpo. Hasta que un día, apaleados, nos plantamos frente al espejo y este nos devuelve la imagen de un jugador de fútbol americano. Y nos vemos guapos. Y si alguien nos dijera que vamos hechos un "cromo" -con tanto casco, rodillera, codera y muñequera-, nosotros lo negaríamos. Nuestros ojos solo ven lo bien que nos queda nuestro flamante outfit de otoño. Eso es todo. 

Pero llega un momento en que el peso de la protección corporal comienza a ser excesivo y no entendemos el porqué de nuestro cansancio. Y recordar todos los códigos de seguridad que protegen nuestras posesiones se vuelve cada vez más complicado y tedioso: se olvidan, se cambian; se vuelven a olvidar, se vuelven a cambiar y se anotan en un cuaderno. Se olvidan -de nuevo-, y se acude al cuaderno que, a estas alturas,  ya se ha convertido en otro elemento cotidiano de nuestro vestuario. 

Y anda uno tan concentrado para no caer -el peso que carga aumenta con rapidez-, y por conservar la poca memoria que le queda libre, que deja desprotegido lo mas valioso que posee: su alma. 

Nos pasamos la vida poniéndole alma a todo lo que hacemos. El alma lidera nuestra carrera; es la primera en saltar al vacío; es la primera en mostrar sus secretos; es, en definitiva, lo más valioso que poseemos. Y, al mismo tiempo, lo que más desprotegemos. La llevamos desnuda a todas partes y abusamos de ella hasta que la desgastamos tanto, que tocamos hueso. Y nos duele. Y chillamos y lloramos a la vez. Y buscamos la razón de este dolor. Y no entendemos. Y del grito y lloro pasamos al silencio y al enfado. Y del enfado a la venganza. Y de la venganza al dilema: deseamos castigar a esos que, careciendo de alma, van por la vida clavando puñales traperos por la espalda. Y cuando estamos a punto de pasar por encima de los sinalma con nuestra cuatro por cuatro, respiramos profundo y ponemos punto muerto.

Reflexionamos. Ahí estamos, desafiantes, empuñando el volante frente a los sinalma. Y nos aferramos a la reflexión para no presionar el acelerador. Y los miramos a los ojos y solo vemos miseria: muertos vivientes que carecen de sueños propios. Y sonreímos. Pobres desgraciados, pensamos. Y metemos marcha atrás y damos la vuelta. Y mientras aumentamos la velocidad y nos alejamos, nos reímos a carcajada limpia.

Y aunque tarde -muy tarde-, finalmente, vamos por la vida realmente protegidos y sin la necesidad de anotar en nuestro cuaderno: su mirada queda tatuada en nuestra mente y esa imagen nos protege. Pobres desgraciados¡Venid a mí miserables sinalma que ya no os tengo miedo!

miércoles, 10 de septiembre de 2014

NO LLORO, PERO NO ME ALEGRO

Alegrarse o mofarse por la muerte de una persona es de miserables. Ver siempre que el origen de nuestras desgracias comienza en los otros es de cobardes y de simples. Caer en la espiral del silencio y subirse al carro ganador es de ovejas. 

Ahora lo entiendo. La clave está en esta última palabra "ovejas". Todo se explica si acepto que convivo con personas y con muchas ovejas. Ahora mejor. Ya lo entiendo. 

No soy santa, ni voluntaria, ni misionera, ni recojo animales de la calle, ni reparto comida en comedor social, ni siempre tengo preparada la palabra exacta que reconforta. No me he auto-nombrado la amiga del año, ni la hija perfecta, ni la hermana cercana, ni la esposa heroína.  Ni lo soy, ni voy de ello. Tengo una cara; cada vez mas gastada, cada vez mas vista, pero una al fin y al cabo. Una cara que puede adaptarse, aceptar consejos y mejorar. Pero insisto, una para todas las desgracias y una para todas las alegrías. 

No me alegro ni por la muerte de un actor, ni por la de un sacerdote, ni por la de un empresario, ni por la de nadie. Tampoco lloro desconsolada por la muerte de un cantante que se fue y que jamás conocí, ni por un actor que tan solo me miró una vez a los ojos y fue a través de una pantalla de cine. 

Me alegro por la justicia que se imprime en la tierra. Me alegro cuando los humanos somos capaces de aplicar nuestras leyes a los vivos, cuando el sistema defiende a los afectados y castiga a los malos. 
Me alegro por las cosas buenas que le pasan a la gente, conocida o no. Me entristecen las malas en general. Y la muerte, accidente o enfermedad de una persona no es una buena noticia. Repito, no lloro, pero no me alegro. 

Observar cómo muchos proyectan sus frustraciones, sus miserias, sus carencias, su ignorancia, su envidia y su mediocridad a través de sus comentarios sobre la muerte de alguien me da asco. 

Insisto, no lloro la muerte de un tipo al que jamás conocí; pero ni conocí al del Banco Santander, ni al de la música, ni al del celuloide. Lloro por los míos. Me alegro por las cosas buenas. Soy así. Así de "rara". 

lunes, 8 de septiembre de 2014

DE LA ESTUPIDEZ AJENA, A LA MÍA PROPIA

Se me ocurren estupideces cuando esquivo hablar de lo que quiero hablar.  Y es tal el impacto que me ha producido verlo, que hasta me infecta mi lenguaje: habla, hablar... "Hable con ellas" de Telecinco tiene la culpa. Pésimo programa que hoy he visto por primera vez. En directo y por Internet. 

-He pasado de las estupideces que leo por internet a las que veo; y me da que para algunos, he aterrizado en la propia. `Big deal´-

Y lo que he visto es a cuatro mujeres intentando llevar adelante un programa al que no le encuentro el punto. Cuatro mujeres que preguntan al invitado y al que no permiten contestar. Cuatro mujeres que no se escuchan cuando hablan y por eso construyen entre ellas diálogos de besugos mientras el invitado pasa a ser un espectador mas. Cuatro mujeres que pretenden generar frases inteligentes o ironías ácidas y lo único que consiguen es llevar al programa al desierto de los lugares comunes.


Mercedes Milá y la chica americana

Hoy Mercedes Milá ha estado en el plató. Y se ha mordido la lengua. Varias veces, pero no todas. Le ha dicho a la chica americana que como no escucha, pregunta cualquier cosa. La chica americana -que estudia su guión como tabla de multiplicar del uno-, forma parte de la apuesta de Telecinco para presentar este late night de la televisión española.

¿Entiende lo que dice? Es la única duda que me surge, porque, que no se entera de lo que se habla en el plató, lo tengo mas que claro. Como un peón de una cadena de producción de coches, mete su frase o su pregunta justo cuando lo marca el guión. No importa que estén hablando de flores; ella pregunta sobre ranas. No importa que el invitado esté en plena exposición de un tema; ella lo pisotea con su tono forzado y chillón. No importa que no tenga ni la mas mínima idea de quién es el invitado, ella presume de su ignorancia sin complejos. 

No importa nada. Ella mete su parte y se queda tan ancha. Y no acierta con los plurales, ni con el género de las palabras. ¡Qué mas da! Si además de mona ¡sabe inglés! Una mujer es "alto" y un coche es "fea". Da igual, la yanki es mona y enseña piernas; y lleva mechas californianas. Alyson Eckman es su nombre, lo he buscado en internet.


Mercedes Milá y una actriz española.

Yolanda Ramos es otra de "ellas". Actriz. Actriz de guión. Su naturalidad a la hora de entrevistar destaca por su ausencia. Como Alyson,  tampoco permite que el invitado conteste a sus preguntas -quizá lo tengan firmado por contrato o lo exija el guión-. Su originalidad a la hora de preguntar es nula. ¿Quién le pasa las preguntas? Esta noche Milá le ha dado varias bofetadas televisivas: no se pregunta sobre generalidades al invitado porque le colocas en una posición incómoda, ¡no va a saber qué contestar! Mejor haz preguntas concretas. La periodista le ha regalado, en directo, una clase de periodismo a la actriz.


-Normal, zapatero cuando no sepas hacer otra cosa, quédate con tus zapatos-. 

Maria Teresa Gómez-Limón, diputada del PP en la Asamblea de Madrid, ha protagonizado la entrevista "seria" del programa. Es noticia porque acaba de abandonar el partido por "discrepancias". Además, tuvo la desgracia de viajar en los primeros vagones del Alvia que descarriló el 24 de julio de 2013 en Santiago de Compostela y la suerte de ser una de las supervivientes del accidente. 

Yolanda Ramos -la actriz-, ha sido la entrevistadora estrella. Y juraría que saltándose el guión -y de paso disimular su inseguridad provocada por los "consejos" de la periodista-,  ha invitado a Mercedes Milá a quedarse. No tengo claro que haya sido una buena idea. La incompetencia de la actriz para llevar una entrevista a buen puerto ha quedado mas evidente si cabe. Yolanda he empezado con la típica, aburrida y previsible pregunta sobre el abandono del partido de la invitada. Milá no ha podido reprimir su instinto periodístico y le ha preguntado -casi al mismo tiempo que la actriz-, sobre sus sentimientos/pensamientos justo en el momento del accidente. Ha querido que la diputada volviese al minuto en el que se produjo el choque para intentar vivir a través de ella ese momento y también, que todos los que estuviéramos en casa lo sintiésemos al mismo tiempo.  Comenzar la entrevista con tema impactante que deje al espectador pegado a la tele. Un básico en periodismo; un básico de televisión. Otra lección de Milá a la actriz; se me olvida que es actriz, solo funciona con guión. 

La diputada se disponía a contestar -a Milá-, cuando Yolanda de forma abrupta ha dado paso a la publicidad. Horror. Lo mejor, a la vuelta de los anuncios. Le he hecho un tercer grado a la invitada durante la publicidad mientras tú te has ido (¡zass!), le ha dicho Milá a Yolanda, la actriz. En ocho minutos de corte, Mercedes le ha preguntado por el accidente, por los sentimientos, por  las secuelas, por lo que se ha hecho, por lo que no... Su interés periodístico, humano e innato por escuchar testimonios de personas que viven situaciones difíciles, límites o que denuncian injusticias no entiende de descansos para fumar; de estar al aire o no; o de si forma o no parte del guión. Ni siquiera entiende de si cobra o no por ello. 

-Sin guión, sin programa, sin cobrar. Igualito que "ellas"-. 

De las otras "ellas" poco que contar: otra actriz o chica del teléfono, y una hija de cantante rescatada del olvido. Y no importa lo que son o no son, importa que siendo lo que son presentan mal y entrevistan peor. ¿"Hable con ellas"? Yo diría: "Hablan entre ellas y para ellas". Otro éxito de Telecinco. 

lunes, 12 de mayo de 2014

UNA SIN ACENTOS. PERO CON HASHTAGS. PERO SIN FOTO.

Una politica baleada. 
En plena calle. 
A las 5 de la tarde.
Cruzaba la pasarela que atraviesa un rio.
Iba al trabajo.
Muere en el acto.

Dos mujeres detenidas.
Madre e hija.
Mujer e hija de un inspector de la Policia Nacional.
Móvil: venganza por despido de trabajo.
Una hija en paro, una madre que por su hija, mata. 

Leon, España. 2014
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Si, siglo XXI. Si, España. Si, hace dias que mi Mac se volvió loco y ahora sus teclas no escriben lo que anuncian. Me tengo que arreglar con las que si lo hacen. Los acentos no están entre las elegidas. Perdón por esto. El corrector hará lo que pueda, pero suspendió gramática en primero, y la lleva arrastrando desde entonces. Ahora pinta canas. 
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España vive en crisis. Economica, si. Muy larga, si. Muy dura, tambien. Pero, ademas, transita en otra, si cabe, mas peligrosa: en la de la cordura, coherencia, justicia, equidad, valores, honestidad, valentia, entusiasmo. 

España solo llora. Y vuelve a llorar. Y tras un largo llanto, reinicia con lagrimas. Tanto liquido le ha licuado el cerebro y empañado la vista. Es mi blog, puedes irte. Es lo que pienso. 

Al calor de la crisis se justifican actos que hace unos años se condenaban, incluso, antes de preguntar el como o el porque (sustantivo que va con acento) de lo sucedido. 

Al calor de la crisis se critica que empresas aprovechen la coyuntura para reducir costes, plantillas, presupuestos. Lo criticamos. Que malos son ellos.

Al calor de la crisis se critica que el Gobierno aproveche para cambiar el modelo de pais. Lo criticamos. Que malos son ellos. 

Al calor de la crisis se critica que los mas ricos engorden su riqueza. Lo criticamos. Que malos son ellos.

Al calor de la crisis se justifica que se mate a tiros a una persona. Ya no criticamos. Es que los malos, son muy malos. Y nosotros, muy buenos.

Insisto, es mi blog, puedes largarte. Lo siento, como diria Facebook, me siento cabreado. Y el no poner acentos aun me jode mas.

Hoy, existen familias que lo están pasando mal, muy mal, peor que mal. Lo se. Y lo siento. Ayer, ¿sabes?, había familias que TAMBIEN lo pasaban mal, muy mal, peor que mal. 

Ayer, claro, no había crisis. 

La crisis es un cheque en blanco. Un cheque en blanco, al portador, claro. Pero no lo "porta" todo el mundo. Solo algunos, los elegidos. Los nuevos jueces. Los que deciden si una muerte es justa o "entendible". 

¿Te cuento una cosa? Otra oportunidad para irte.

En el 2006, cuando todos éramos felices y comíamos perdices, una familia que me toca muy cerca, lo paso mal, muy mal, peor que mal. Su economia, su salud y su trabajo se fueron al puto garete. Y no de a uno, sino de golpe. De la noche a la mañana le jodieron la vida. Y ganas de meter tiros no le faltaba a esta familia -que ya te digo que es muy, muy cercana, tanto, que la siento-. Y no lo hicieron. Eligieron el camino duro, el de pelear dentro del campo de juego, que es donde se libran las batallas. Y la guerra duro 8 años, y sigue durando. Una guerra contra el sistema, contra politicos desviados, empresarios perversos, justicia insolidaria, etc., etc. 

Gran Canaria, 2006. 
Familia mata a balazos a su verdugo. 
Movil: venganza. El verdugo le robo la vista, la salud, la empresa, la ilusión, el trabajo, la jubilación... SU FUTURO. 

¿En ese momento habrías justificado el asesinato? No, hombre, matar es pecado!, dirias. Ah! Es verdad, nos faltaba el cheque en blanco. Lastima, no tenia papel en esta escena. 
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PD: en la notica del 2006 no hubo muertes. 

La madre y el padre recogieron del suelo los pedazos que les quedaron, los juntaron y comenzaron su guerra. Con la ley en la mano. Con el cerebro como arma. Con la inteligencia como estrategia. 

Y con la fuerza que caracteriza a un superviviente de cuna, la paciencia, y la confianza en los suyos remontaron. Y todavia el vuelo no es tan alto como debiera, pero casi tocan cielo. Y llevan muchas batallas ganadas. Y otras pocas, les quedan.  ¿La guerra? Cuestión de semanas, o meses o años. 

#NOALASESINATO
#NOALAHIPOCRESIA
#NOALARBOLQUEMEJORSOMBRAMECOBIJA





domingo, 27 de abril de 2014

LOS SUNDAYS NO SON DOMINGOS, por mas que lo intenten

Echo de menos un domingo dominguero. 

Un domingo de esos de cervecita en terraza con aperitivo rico y sol calentando la cara. 
Un domingo salida de misa a las once con desfile de moda incluido. No por la misa, si no por el desfile. Un traje, una falda, un abrigo, una camisa, o todo  a la vez, ¿por qué no? 
Un domingo de ¡yo llevo el pan! y apareces con media barra. O de ¿otro botellín? y cierras otra ronda de navajas y tortilla de patata.

Una siesta, un abrazo y horas muertas disfrutando.

Echo de menos un domingo sellado con un cine improvisado.

¿Vamos al cine?
Sí. 
¿Qué vemos?
Lo decidimos ahí. 
¿Llamamos a mi hermano?
Sí, dale. 

.....

Oye, ¿te vienes al cine?
¿A qué hora? 
Ya.
Oh! vale, me visto y bajo. 
¡Guay! En cinco bajamos a tu casa y vamos en nuestro coche.
Ok.

lunes, 14 de abril de 2014

BRILLANDO CON LUZ AJENA

La descripción es una herramienta poderosa que pocos valoran. Hoy confiamos más en wikipedia, en el blog de mi amigo, en lo que escribió el vecino, o en lo que decimos que somos y nunca demostramos. Qué terrible encargo el de "escribe sobre lo que ves y saca tus `propias´ conclusiones". 

¿Propias? ¿Propiassss???? Y buscamos en Mr. Google: "mis propias conclusiones". Y nada nos encaja. Pero, ¡bingo! Un párrafo perfecto:

"Algunas conclusiones son más obvias que otras. A veces la conclusión más obvia no es necesariamente correcta. Extraer sus propias conclusiones a veces puede ser un negocio riesgoso". 

Mi cielo se abre, se encienden las luces del baño, las hogueras crujen y los fuegos artificiales cantan marchas militares: ya tengo mi informe hecho. El de los misterios del Amazonas, el de la biosfera del siglo XXV y el de la singularidad del los monos australianos

Somos "traficantes de la información" como dice Pascual Serrano. Traficantes de baja calaña porque ni siquiera pagamos en negro; ni siquiera escondemos los sacos de mercancía; ni siquiera disimulamos, al contrario, rubricamos con orgullo escritos que son robados, y con orgullo nos inventamos una pila de fuentes a las que "juramos" hemos ido a beber y que, como mucho, apenas hemos mojado nuestros labios. 

Y así, borrachos por el exceso de líquido y sólido material nuestra mente va perdiendo conexión con la realidad hasta que un día nos auto definimos como "genios". Y ese día nuestro cerebro hace las maletas. Y sacamos pecho y currículum. Y seguimos consumiendo. Y la locura nos convierte en miserables y egoístas a los ojos de los demás. Pero no a los nuestros. 

Y si algún día fuimos brillantes, hoy somos opacos. Para los demás, claro; recuerda que, para nosotros,  relucimos más que nunca, más que siempre, más que las estrellas, más que el sol, más que la luna. 

Odio el brillo. Prefiero lo mate. El brillo deslumbra y no te deja ver el fondo. El brillo tapa los espacios vacíos. 

Prefiero lo mate. Odio el brillo. El mate te envuelve, pero te deja ver el fondo. El mate muestra los espacios y, por eso, los llenamos. 

jueves, 3 de abril de 2014

ROJO, QUE TE QUIERO VERDE

Dichoso mi ojo izquierdo que saliéndose de su órbita, escapó de las garras del efecto #soylaprimerapotenciadelmundo. Ahora,  disfrutará de su vida en eso que llaman viejo continente, o en algún país de esos que se les presupone, están, vías de desarrollo; o, en el ¿peor? de los casos,  en una de esas tierras subdesarrolladas.

Mi ojo derecho y el resto de mi cuerpo continúan en Miami. 

Hoy pienso en verde. Y no por Heiniken. Ni por convertirme en una vieja verde. Hoy pienso en verde porque me tomo mi noveno jugo verde. Tercer día a puro líquido. Con alguna trampa que negaré hasta tres veces. Un verde "masa". Un verde "blandiblú". Y me quedan tres más. Y dos rojos. 

La falta de cocina, mantenida durante un lago período de tiempo, tiene sus efectos:

1.- Al principio, la emoción puede con todo. El no tener que cocinar, ir a comprar o limpiar justifica e, incluso, alegra el hecho de no tenerla. 

2.- Al rato del principio, estás igual. Happy. 

3.- Al medio rato, dices que estás happy, pero estás acumulando feos pensamientos. La comida preparada del super de la esquina te aburre. Las obligadas salidas nocturnas para cenar se convierten en incómodos planes. Las cartas de los restaurantes son baraja de tute: sota, caballo y rey. 

4.- Al medio rato y medio, dices que estás cansado. El humor alegre y jovial que te ha acompañado tantos años, se transforma en uno agrio y naftalino. La comida preparada del super de la esquina está asquerosa. Las salidas nocturnas son fugaces visitas al Seven. Las cenas son mecánicas. Las cartas de los restaurantes, las detestas. 

5.- Medio rato mas tarde, tiras de la latas que nunca se abrieron: alcachofas, atún, palmitos, guisantes, pepinillos. Al super,  solo vas a comprar agua -la del grifo es complicada de sabor-. Por la noche, ni un pie toca la calle. Las cenas son un "tócate la frente". Las cartas... ¿son de pocker?

Sin darte cuenta terminas aceptando una dieta de jugos verdes porque es purificadora, antioxidante, rejuvenecedora, inspiradora, en fin, ¡mágica! Y comienzas el primer día con cinco visitas al local para que te preparen el mejunje. Y lo pagas. Y sale con un vaso de plástico con tapa y pajita. Y desayunas. Y a las tres horas repites movimientos. Y a las segundas tres horas, insistes; esta vez...¡rojo! Y el corazón se te acelera por el giro emocionante que ha tomado tu vida... ¡un jugo rojo! Y lo pruebas. Y el golpe es brutal: es el peor sabor que has saboreado en tu vida, ni Red Bull. 

Son las tres de la tarde y estás frente a un hermoso, pero traidor vaso con líquido rojo. Y te acuerdas de tu madre: "si tuvieras hambre, te lo comerías". Y decides esperar a juntar más hambre para beberlo como concursante de "Supervivientes". Y el hambre llega. Y atacas al rojo. Y de nuevo, ¡zas! ¡bofetada a la garganta! 

Y llegan las 9 de la noche, y ya has llegado al quinto verde. Lees un libro y miras tele mientras lo "comes" para no aceptar lo deprimente que resulta la escena. Y como no hay mesa que recoger, ni platos que lavar, en un minuto estás lista para irte a dormir. 

Pero son las 9:20 de la noche. Y te pones a trabajar. Y luego te das un paseo. Y luego duermes. Y luego ya es mañana. 

Y son las dos de la tarde y ya tendría que haberme tomado el segundo verde y estar esperando al rojo.

Voy corriendo, que ya llevo retraso. 






martes, 18 de marzo de 2014

LA EXPLICACIÓN ESTÁ EN EL ORIGEN DE LAS COSAS

Érase una vez una neurona que quería encontrar su lugar en el mundo. Su mundo -gris, viscoso y lleno de curvas imposibles-, había sufrido durante décadas una enfermedad vírica que le había generado daños irreversibles: miles de hectáreas despobladas. Montañas de neuronas yacían secas y arrugadas formando muros que impedían que el mundo gris, viscoso y curvilíneo de la neurona se pudiera comunicar. 

Nuestra amiga neurona había nacido en el seno de una familia acomodada: su padre era dueño de todas las tierras de la región y miles de neuronas trabajan para él. Ella odiaba el trabajo de campo: prefería observar la naturaleza más que trabajar en ella. En uno de esos tantos días que caminaba sin destino concreto,  soñando encontrar lo que no sabría definir,  se perdió.  Un día, jugando a morder manzanas, se quedó ensimismada con la forma que su "bocado" había dibujado en la fruta. Maravillada por su descubrimiento corrió en dirección a casa. No podía dejar de contar el hallazgo a su padre, él sabría cómo utilizar esa manzana -pensó. Jamás imaginó que pasarían muchos, muchísimos años para que ese día llegara (...). Su juventud, su pasión y su inconsciencia le hicieron tomar la última curva del trayecto hacia su casa a excesiva velocidad. La manzana voló por los aires y cayó al suelo. Ella no tuvo tanta suerte: salió despedida. Recorrió miles de kilómetros hasta quedar suspendida en el vacío. Había perdido la conexión con el mundo.

Durante varios años estuvo buscando la manera de regresar a casa. Y lo consiguió. Y cuando llegó, lo que vio le impulsó a salir corriendo de nuevo: un virus enemigo había matado a millones de neuronas. Su región era la más afectada; era la única neurona viva del hemisferio norte, concretamente del territorio cuyas coordenadas eran 38º53´N/77º 02´O. Nuestra neurona estaba desolada: de nuevo estaba perdida, de nuevo debía buscar su lugar, pero... ¿dónde?

Cuenta la leyenda que nuestra superviviente se echó al agua y empezó a nadar; aquello parecía un océano. Tardó meses en cruzarlo, hasta que una mañana gritó: ¡tierra a la vista! Aceleró el ritmo de sus movimientos y en horas alcanzó la orilla. Se sacudió el agua, se atusó el pelo y comenzó a caminar por ese lugar que, pese a desconocerlo, se le antojaba familiar. Dobló la primera curva y... ¡Ohhhh! ¡Miles de neuronas se bañaban en el agua! Unas corrían por la arena, otras tomaban el sol y algunas se reunían alrededor de una caseta y se tomaban una cerveza. ¡Qué hermosa estampa! -pensó. 

Se acercó y se perdió entre la multitud. Aprendió el idioma, montó un bar, formó una familia y se compró una casa. Nunca regresó al otro lado del mundo porque, por fin, había encontrado su lugar. 

Fin


¿Qué pasó con el hemisferio norte, 38º53´N/77º 02´O? Aprovechando la ausencia de neuronas... los virus construyeron un país y lo llenaron de barras y estrellas. El resto de la historia seguro que te suena. 

miércoles, 12 de marzo de 2014

DONDE DIJE DIEGO.. ¡MÁS TE VALE QUE SIGAS DICIENDO DIEGO!

Estoy en obras. Mi nueva casa está en obras. Y yo con ella. Hoy cumplimos 100 días. 

Imposible relatar todo lo ocurrido en estas últimas semanas, al menos, por ahora. No tengo tiempo. Solo hago un break en mis funciones de controller para desahogarme: ¡¿por qué se dejan el cerebro en el retrete, tiran de la cadena cuando visitan el baño por la mañana y salen de casa!?

¿Qué estudios tengo que exigir para que no pinten y luego rompan paredes? ¿O para que no coloquen pestillos de puertas de baño por la parte de fuera? ¿O para que no cubran los muebles con plásticos llenos de pintura y polvo? ¿O para que distingan entre recto y torcido? ¿O para que identifiquen qué es un mueble y no me lo agujereen -qué verbo tan difícil!- como si fuera un queso de gruyere? ¿O para que apaguen las luces -¡porras! ¡qué parece esto el encendido de la feria de Abril!-; ¿O para que bla, bla, bla?

Hoy, como regalo de aniversario me comunican que ha habido un cambio en los miembros de la "Asociación" del edificio. Un "comunicado" ha llegado a mis oídos como llega todo aquí: por ciencia infusa. De repente,  no han permitido el paso del coche de los obreros, me han cambiado las normas de reserva del ascensor, me han querido cobrar el parking de los instaladores, me han bloqueado las entradas de las entregas... ¡Genial! Ni los miles de cheques entregados en depósito para reservar ascensores, ni las miles de notificaciones realizadas en tiempo y forma para comunicar mis actividades "albañilisticas", ni las eternas y numerosa visitas al despacho de "Vicky" -la simpática señora que hacía ojitos a mi marido,  que abusaba del "no problem" y que se ha esfumado-, han servido para que esta nueva "dirección" corte por lo sano y borre de un plumazo todo lo anterior. 

Pues bien, con mi cara más amable he ido a conversar sobre esta nueva situación con la "Asociación". 

En realidad, no ha habido conversación: he soltado mi speech, he aportado fechas, datos, pruebas y he informado "amablemente" a la nueva chica que mis actividades iban a continuar en la misma forma y tiempo que llevaban haciéndose desde hace ya 100 días. Que cualquier duda que tuviera, consultase con sus archivos -pilas de papeles amontonados-, o con el oráculo, pero que bajo ningún concepto iba a tolerar ningún cambio en mi planificación. Que estaba a punto de terminar las obras; que mi cama llegaba mañana y que asumía que ningún "contratiempo" iba a impedir que yo durmiera encima de ella el jueves por la noche. 

Ella, desplegando una profesionalidad ahí donde las haya, ha anotado mis comentarios en un post-it junto con mi nombre y mi número de móvil. De nuevo, una sonrisa. De nuevo,  un "no problem". ¡Estupendo! Seguimos con el mismo sistema. Me quedo más tranquila.