Ayer lanzamos otra oferta para alquilar un piso. Hoy, todavía sin respuesta. Como tantas veces me ha pasado en mi vida, el candidato es el que, a priori, menos me atraía. Para ser sinceros, no me gustaba nada. Pero la realidad le pone a uno en su lugar, y he tenido que cambiar mi mente y aceptar que, casi, es nuestra última opción -lo gracioso sería que también se pinchara-.
Do not panic!, me digo; si se cae, el miércoles 2 de enero quemamos el último cartucho. El realtor tiene instrucciones de agendar todo lo que encuentre para verlo ese día. "Ya no queda mucho", nos dijo el jueves pasado; vale, dije yo, veremos todo lo poco que falte.
Pero volvamos a nuestro candidato, al que voy a bautizar como "patito feo". La ubicación es buena y es uno de los que más se ajusta a lo que necesitamos ahora. Confesaré que llegar a esta conclusión también ha requerido de un esfuerzo mental importante. Vamos a verlo.
Chapter 1: Brickell Key o The Truman Show
Brickell Key me parecía horrible. Incluso cuando inicié la búsqueda en Madrid, esta era una "no opción". Hablamos de un lugar rodeado por agua, hablamos de una isla. Un puentecito la une con el continente, con la zona de Brickell. Está a escasos diez minutos a pie del Icon -donde resido ahora- , y a tiro de piedra de la oficina de mi marido.
Un vez conocí el lugar la cosa cambió algo: la isla es bonita, pero sigue siendo una "no opción". Al entrar tienes la total sensación de vivir en un decorado: la gente corre bordeándola, pasea a sus mascotas -con bolsita en mano par recoger sus "cagaditas"-, de la cafetería sale olor a pumpkin pie, los coches se paran en los pasos de cebra, los arbolitos están cortados todos a la misma altura, los vecinos se saludan, el policía pasea y vigila que el gato no se cuele por la alcantarilla... ¡todo enfermizamente perfecto!
Aún así, accedí a ver diferentes apartamentos, por eso de ser open mind y esas chorradas. Si somos sinceros, de lo que vi, nada valía la pena: un balcón desde el cual casi se podía tocar el agua de la piscina, una cocina mas vieja que matusalén, armarios enanitos, salón grande asesinado por unas enormes puertas de madera que a la brasileña -la que nos enseñaba la unidad-, le parecía la mar de "in", pero que hacían inservible al salón; y el piso "de la conocida".
Chapter 2: El piso de "la conocida"
Fui a verlo por cortesía. Un edifico de treinta años, con decoración inspirada en Tailandia y que jamás ha sido remodelado. Mantiene las mismas moquetas, las misma tapicerías en las sillas, las mismas lámparas (...), hasta a los mismos inquilinos: la media de edad del lugar no baja de los 65 años.
Avanzo que si no, nos dan las uvas. A las cinco de la tarde de ese mismo día -no recuerdo la fecha-, quedamos con la persona que nos iba a enseñar una apartamento en esa reliquia de edificio. Por motivos técnicos que no vienen al caso, finalmente, nos encontramos con la dueña y fue ella la que nos lo mostró. Casualidades de la vida, resultó ser compañera de trabajo de mi marido. Mi realtor, mi marido, mi hermano y yo lo vimos.
Descripción objetiva: amplio, distribución aceptable, capacidad de armarios mejor que la media de por aquí y bien ubicado. Instalaciones: gym inservible, piscina justita y otras zonas comunes indiferentes.
Descripción con toque de subjetividad: pelín deprimente el ambiente que se respira en general, y en el apartamento en particular. "La conocida" -la dueña-, no tiene gusto -reconocido por ella-, y se decantó por un color de madera para el suelo, para los acabados de un baño, para la cocina, para todo, indigerible para mis ojos: imagen 1
La encimera de la cocina es "jaspeada" en tonos negros y granates. Pero, para ser sinceros esta parte de la casa es grande, no llega a ser del todo independiente pero casi y los electrodomésticos son nuevos color acero. La segunda habitación, mi despacho, no tiene pared y una biblioteca de madera enorme -del mismo tono que el resto de la casa- ocupa la única pared que ha dejado en pie. El salón es grande y regular, pero, sorprendentemente tiene un fregadero; sí, con su grifo, su armarito de abajo y todo. ¿Por qué? No se sabe. Continúo.
El baño principal es enorme, nuevo, pero no nos conseguimos quitar esa madera horrible de encima: lo que no es azulejo es madera fea. El otro baño, lo ha hecho a nuevo: bien. Nos queda la habitación principal y el balcón. Habitación: grande, suelo horrible, pero esta vez de cerámico sin pulir; armario, amplio y vestido. Balcón: majo, buenas vistas.
La unidad dispone de una plaza de párking y de un storage -el trastero de toda la vida-. Esto último me salva la vida: ahora tengo 9 maletas y en el barco vienen más. Tengo dos opciones: encuentro dónde guardarlas o las tiro por la ventana. Además, en el barco vienen lámparas de techo que no podré poner -aquí no cuelgan las luces de ahí, todo son lámparas de pie o de mesa-, y cuadros que no tendré paredes para colgar, y vajilla que tendré que regalar (...).
Moraleja: al cambiarse de país, mejor viajar con las manos vacías, menos problemas de espacio.
Chapter 3: De patito feo a cisne
Han pasado varios días desde esa primera visita y ya he ido tres veces más al piso: como todo en la vida, uno se acostumbra y lo que le parecía horrible pasa a ser aceptable y de ahí a ¡maravilloso! Pues yo no creo que esté en estado de wonderful, pero sí en alguno parecido.
Un factor determinante para este cambio de actitud es que las opciones se van agotando; además, el tiempo presiona y la paciencia empieza a escasear en mi familia de dos. También es importante señalar que "la conocida" se ha ofrecido a volver a poner la pared de mi despacho, rehacer el armario de esa habitación, tapar con pladur la biblioteca, "destruir" el fregadero del salón, pintar todo, lijar puestas, pulir suelos... En fin, conseguir que sea una opción para vivir.
Chapter 4: La respuesta
¿Y ahora? Pues a esperar Ayer mandamos la oferta junto con el listado de cosas que nos dijo que se comprometía a hacer. Sabemos que el lunes 31, mañana, tiene que dar las órdenes de la obra y pagarlo, así que contamos con saber algo hoy mismo. También sabemos que el uno de enero se va de vacaciones y que quiere dejar esto zanjado. Lo que no sabemos es por qué no contesta.
Situación: estamos a la espera. Si la respuesta es positiva, comenzaremos con los siguientes pasos que conlleva alquilar en este bendito país; si no, retomamos búsqueda el miércoles dos de enero.
Que sea lo que quienquiera sea.