A
las cinco me están cambiando el sofá por un sofá-cama para Jose. Mejora, pero el apartamento continúa rozando lo deprimente. Oscuro, con
moqueta, muebles poco alegres. Complicada estampa. No lo pienses, es temporal y seguro que otros ojos lo verían de otra manera.
Aquí
la gente es de pocas palabras. Hi, y poco más. Hacen su trabajo y se van.
Seguramente tiene su parte positiva, pero es extraño. De momento lo vivo con
cautela, con asombro controlado.
Me
cuesta no meterme en el trabajo del tipo que me está cambiando el sofá. La
puerta del apartamento no se mantiene abierta y ya le he ofrecido sujetarla. Sin
mirarme me ha dicho que no. Y ya no insisto. Porque aquí no se estila echar
manos a no ser que te paguen. Ni se estila aceptarlas si no está escrito en tu
contrato. Una regla que me la tengo que grabar.
Así
que mientras el señor se pelea con los muebles, yo estoy en la cocina
escribiendo esto para no quedarme mirándolo. Aquí las cocinas son abiertas,
vaya “americanas”, así que lo escucho y lo miro de reojo. Me pone nerviosa no
ayudar, pero no me meto. Mejor sigo a lo mío. Me he agachado para ayudarlo y ni
un gracias ha musitado. Qué se joda.
Tienen
cara de pocos amigos. Dios, qué ganas de vivir en mi casa. No sé si todo será
perfecto, pero mejorará mucho.
Se
le caen los mocos y los absorbe cada
cinco minutos. No los he contado, pero vamos, muy seguido. En cuanto se
pire me pego una ducha. Hoy no he dejado de recibir visitas y no me he podido
pasar por el agua.
Se
ha ido, pero vuelve. Me ha preguntado si tengo papel húmedo para limpiar las
paredes. Con el roce del sofá ha manchado la pared de la entrada. No, I haven´t any... Antes de terminar se ha ido a buscarlo. Madre mía,
son una máquina.
Uno de esta mañana estaba todo el rato diciéndome que lo que quería es que todo estuviera perfecto, que cualquier cosa que necesitara o que no funcionara lo dijera e inmediatamente vendrían a arreglarlo. Me ha hecho gracia porque –por motivos rolleros que no tienen mayor importancia-, tenía que utilizar una silla del salón. Antes de coger una, me ha preguntas cuál de las cuatro prefería que agarrara. He flipado. Pues, that one, le he dicho.
Uno de esta mañana estaba todo el rato diciéndome que lo que quería es que todo estuviera perfecto, que cualquier cosa que necesitara o que no funcionara lo dijera e inmediatamente vendrían a arreglarlo. Me ha hecho gracia porque –por motivos rolleros que no tienen mayor importancia-, tenía que utilizar una silla del salón. Antes de coger una, me ha preguntas cuál de las cuatro prefería que agarrara. He flipado. Pues, that one, le he dicho.
El
hombre del sofá ha limpiado la pared, me ha deseado un buen día y se ha ido.
Efectividad cien por cien.
Hay
que reconocer que esto es Estados Unidos. La cagan como en todos los lugares,
pero lo solucionan como en ninguno.
PD: Acabo de leer el primer párrafo. Lo iba a modificar. Pero, no. Esto lo leeré dentro de unos meses y me mataré de la risa. Además, no se me asusten -sobre todo madres y padres-, soy visceral en mi expresión, pero nada de depresiones. El cansancio, el sueño, la tos, las millones de visitas para solucionar todos los problemas de ayer y algún que otro trabajo de la Universidad (que no he acabado), me han tenido cautiva en el apartamento. Pero, en una horita me voy a ver casas. Subidón.
Cuando hace semanas vive el título de este blog, lo primero que pensé: Sólo Patricia podría haber tenido esta idea. Podría ser también algo así como ‘El Diario de Patricia’, pero resultaría demasiado televisivo y vulgar. Buen arranque, pues, para el lector, quien aprecia el estilizado y neoyorquino diseño de un blog que relata como destreza los acontecimientos más supuestamente irrelevantes del día a día de su autora, aunque precisa que se trata siempre y en cada caso de “la capa más externa de la cebolla”. Contenidos lustrosos aparte, el blanco y negro gustan al lector y, particularmente, la tipografía que hace que la letra baile más sola y facilite ello la lectura. Gustan también al lector los gadgets de qué leer y qué ver, y como Rosa me riñe si me detengo mucho en más, aquí lo dejo, de momento.
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