Han
sido unos días estresantes y agobiantes.
Una combinación que provoca que los pensamientos circulen dejando surcos
en mi cerebro. Doloroso, muy doloroso. Imposible soltar letra. Hoy parece que estoy llegando al final del túnel y veo la luz. No sé si blanca,
roja o violeta, pero luz al fin y al cabo. Hoy el dolor es menos intenso y me
puedo sentar a escribir.
Después
de visitar unos treinta pisos en tres días,
parece que nos hemos quedado con tres para la recta final. Yo tengo mi
favorito, pero no sé cómo estará de fuerzas para afrontar los últimos metros.
Ya veremos.
Imposible
describir todo lo que he visitado: lofts, dúplex, penthouse, pisos, pisitos,
pisazos… De todo. La cosa es que uno intenta priorizar con unos mínimos y acaba
valorando las instalaciones, la decoración del hall del edificio, las moquetas
que visten los pasillos de las plantas, el número de ascensores que suben y bajan, el número de
controles que hay que pasar hasta llegar al piso, los olores de las moquetas…
Todo esto antes de entrar en el candidato: el piso. Una vez dentro, te fijas en
los pies cuadrados, cantidad y capacidad de los armarios, vistas, altura de los
techos, forma de las habitaciones, número de paredes del living/salón –en
ocasiones todas son cristaleras-, tamaño del balcón, puntos de luz, colores de
las paredes, tipo de suelos y bla, bla, bla.
Aquí
cada piso es de su padre y de su madre. Tan solo una cosa tienen en común: pierden
metros por todos los costados. O sea,
que te puedes encontrar con un piso de dos habitaciones de 1400 pies cuadrados (130 metros) con una habitación principal pequeña y con armario diminuto, pero un con un par de
baños enormes y unos pasillos anchísimos.
El realtor que nos está organizando todas las visitas ya me lo dijo
“Patricia, la distribución es lo importante; lo que a priori puede parecer
pequeño, al final es probable que sea suficiente”. Y viceversa.
Ahora solo queda rematar la faena. Con suerte tenemos casa antes
de que llegue el 2013; bueno “tenemos” no es lo correcto: sabremos qué casa
podrá ser la nuestra porque una vez superada la prueba de búsqueda y elección
se viene la segunda fase. Momento de acordar precio, preparar documentación,
entrevistarse con la “cúpula” de la comunidad del edificio para ver si somos
aptos… Todo una historia que ya os iré contando.
Hay amiga!!!! Cuantas pruebas....jolín...Suerte...ahora también tendría que haber una prueba si vs. aceptáis a los del edificio...que será menuda panda!!!!
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