Soy adicta a las listas. Hoy he escrito mi lista número ene de tareas pendientes. Esta vez el tema ha sido la Universidad –para los que me leáis y estéis en la UDIMA seguro que esto os suena de algo-. Nada complicado y nada que no se pueda cumplir: llegar al 29 de noviembre con todas las actividades, que estén abiertas, hechas –obligatorias, voluntarias, grandes, pequeñas, absurdas, interesantes, etc.-. La idea es avanzar todo lo que me de el alma. ¿El alma? Me ha fallado el subconsciente. Pero, sí , lo dejo: el ALMA. Porque estudiar a mis treinta y tantos, a distancia y con un traslado entre manos requiere más que dedicación, devoción.
Mi
lista de hoy es exactamente igual a la de la semana pasada: trabajo de
televisión, de diseño, de revistas; otro
de tele, leer unidades, actualizar web site y blog… Nada, no he tachado nada.
¿Se puede saber qué hecho desde el pasado jueves? En
mi defensa diré que no he desatendido a mi amado SMcaelOjo; es el niño bonito de la
casa.
Os voy a contar un secreto: es más viejo de lo que parece. Nació el 17 de mayo de 2012 -y no el 20 de octubre como suele decir-, y lo hizo con ingenio y fuerza. SMcaelOjo contaba una historia de un tipo que perdió un ojo: se le cayó. Así lo relataba:
Os voy a contar un secreto: es más viejo de lo que parece. Nació el 17 de mayo de 2012 -y no el 20 de octubre como suele decir-, y lo hizo con ingenio y fuerza. SMcaelOjo contaba una historia de un tipo que perdió un ojo: se le cayó. Así lo relataba:
JUEVES,
17 DE MAYO DE 2012
Se me cae el ojo y no hay nadie que lo recoja. Ya lo tengo en la mano, pero es viscoso, resbaladizo y redondo y se me escurre entre los dedos. Horror, cae al suelo y rebota como una pelota de goma, de esas que te escupía la maquinita cuando echabas una moneda de veinticinco pesetas. Intento seguirlo con el único ojo que me queda, el derecho; chof, chof, chof. Cada vez bota más alto.
Sin darme cuenta he llegado a la calle. El puñetero ha bajado
cuatro pisos por escaleras y ha aprovechado que el conserje airea el portal
todas las mañana, para darse un paseo. Con la mano que no tapa el ojo vacío, me
ajusto la bata. Un golpe de viento me complica la vida y deja al aire mi cuerpo
desnudo durante milésimas de segundos. Por suerte, la mano que me queda libre
es la derecha y rápidamente engancho el cinturón de mi bata de seda y, ayudado
por los dientes, hago un nudo tan fuerte que temo perder la respiración. Hincho
el estómago y la ajusto. Perfecto.
Levanto la mirada del ojo que ve y ahí está: la bolita viscosa se
ha quedado tranquila al lado del semáforo. Un niño juega con ella. Le da
pataditas con el pie. Veo como se agacha y alarga la mano para agarrarla,
cuando el muñequito del semáforo se vuelve verde, y la madre tira del
niño para que se mueva. Mi ojo está a salvo. De momento.
El
siete de junio del mismo año dejó de hablar.
Por
suerte, la actividad -abrir un Blog- de la asignatura Diseño de Publicaciones de Periodismo, le
devolvió las ganas de vivir. El 20 de octubre se reactivó. Pero ya no se sentía
cómodo con su antigua esencia y decidió cambiar: nuevo look y nuevo leit motive, “¿No hay nadie que lo recoja?”. Porque SMcaelOjo ansiaba cambiar, pero no se
olvidaba –ni se olvida-, de sus
orígenes: cayó al suelo y nadie le prestó atención, nadie fue a buscarlo, nadie
lo reclamó. La mala fortuna le condenó a la más absoluta soledad.
Hoy
es diferente y está feliz: SMcaelOjo se va a
Miami y lo quiere compartir con todo el mundo.
¿Lo
veis? Me ha vuelto a pasar: ni caso a
las listas de tareas pendientes.
....que ese ojo siga rulando por el mundo....por cierto, si te tienes ganas de hacer listas te puedo dejar también las mias....ja, ja, ja
ResponderEliminarSeguiremos tus andanzas por tierras americanas a partir del próximo mes, seguro que nos cuentas cosas interesantes. Me gustan los temas de los que escribes, cotidianos, de la vida diaria y tus aventuras y desventuras con la compleja logística que hay que organizar para hacer una mudanza trasoceánica. Me gusta tu estilo, fácil de leer, con toques de ironía que han hecho que me sonriera unas cuántas veces. ¡Cómo te entiendo! Solo espero que estos días te los tomes con más calma, lo de la adicción a hacer listas con todos los trabajos y estudio de unidades me temo que empieza a ser una plaga, pero…¡y lo bien que se sienta una cuando tacha y tacha! y deseo que tus 160 margaritas lleguen sin novedad, también tienen derecho a un viaje sin contratiempos. En cuanto a la forma, resulta muy cómo leerlo, engancha, y se agradece que nos recomiendes qué leer y qué ver.
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