miércoles, 12 de junio de 2013

ANTES MUERTA QUE SENCILLA

Miami me regala otro día pesado, nublado y con un cielo que ni por caridad cristiana deja el color gris. Con este panorama, encerrarse en casa y dedicarse al estudio es un mal menor: buena temperatura, comida y bebida ilimitada; y, aunque sea porque "no queda otra", una puede plantarse delante de un libro e intentar avanzar en eso del estudio pre-exámenes universitarios.

Lo sé, nada envidiable mi estampa. A dos minutos tengo la playa, a uno el gym y la piscina. A medio, una sala de billar y juegos varios. A dos de coche, un centro comercial con tiendas de infarto. A cinco conduciendo, el atractivo bullicio de Miami Beach. De no ser por este clima que me impide disfrutar a tope de estos placeres de la vida, yo estaría incapacitada para hincar codos. Así que, visto lo visto, no puedo nada más que agradecer este tiempo tormentoso y atropellado que me dedica esta parte del mundo. 

Dicen que hablar del tiempo es síntoma inequívoco de lo poco que se tiene que contar; o de que la situación en la que te encuentras -y/o con quien te encuentras-, merece tu más mínimo interés. Puede ser, pero, ahora, no es el caso. Hoy he recibido un documento que me informa de lo que debo hacer en esta época de huracanes; los pasos a seguir antes, durante y después de una fuerte tormenta o huracán. Y hoy estoy sola. Y tras leer el extenso documento que explica paso por paso qué hacer, me he dado cuenta de que estoy "virgen" en eso de vivir este tipo de situaciones de emergencia. 

He vuelto a las listas. La primera contiene todo lo que tengo que comprar en el supermercado: linterna, pilas, agua, velas, latas de comida, etc. La segunda detalla todos los documentos que tengo que recopilar y meter en una carpeta para, en un momento dado, salir pitando de casa. La tercera me sirve par recordar cosas tan importantes como: tener el depósito de gasolina del coche siempre lleno, mantener el móvil con la batería completa, tener a mano algún teléfono de amigos que vivan en zona de no desalojo por huracán, etc. Y por último, un escrito que no es una lista en el que detallo un plan "a" y un plan "b" en caso de huracán: en caso de abandonar la casa, qué coger y en qué orden. En caso de permanecer en casa, qué recaudos tener en cuenta.

Y a todo este número de reglas a seguir, yo le sumo una: estar siempre duchadita, peinadita y vestidita de forma decente y mona para que nunca te pille en pijama y con el rulo puesto la alarma de "abandonen el edificio inmediatamente: huracán a la vista". Dicho lo dicho, ¡me voy a duchar!






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