Qué ironía, hoy me ha llegado mi permiso de trabajo. Ya soy apta para currar en los Estados Unidos de América. Me lo están poniendo demasiado fácil los estadounidenses y demasiado difícil los españoles. No solo tenemos desempleo, recortes... además, tenemos a los que juegan sucio para conseguir sus objetivos y no les importa poner más obstáculos, si cabe, a los que están intentado sacar la cabeza del fango. Parece que la razón por la que me fui de España se hace más fuerte: mi país no me quiere.
Hoy estoy de resaca. Se nota, ¿verdad? Después de un fin de semana muy deportivo y con gran actividad en las redes y en mi cerebro, ahora, me he quedado atascada en la canción número uno del disco de Mecano del 82: "Hoy no me puedo levantar". Piernas, brazos, ojos, manos, le dolían a Ana Torroja; yo le sumo cabeza y estómago. Un completo.
En par de semanas me voy a España, pero antes pasaré unos días por México D.F. Y como he llamado a la universidad y de mis asignaturas no les quedaban más "aprobados a la venta", pues me toca llevarme los libros al país vecino y, entre tequila y tequila, sacar horas para estudiar. Sí, entre tequila y tequila para matar dos pájaros de un tiro: estudiar y olvidar.
Necesito dejar el tema. Lo dejo.
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