jueves, 12 de diciembre de 2013

ENERO, FEBRERO, MARZO...OCTUBRE, NOVIEMBRE Y NAVIDAD

Termina el año y, como siempre, el final coincide con las Navidades. Los finales de cualquier cosa siempre son complicados: se apelotonan las tareas de última hora, los imprevistos se multiplican y el tiempo pareciera reducirse a la mitad. La soga del reloj aprieta más que en otros meses -¡cómo añoro el relajado y florido mes de mayo!-, y, para colmo, tenemos que celebrar las Navidades.

Y yo me pregunto ¿no las podríamos mover de mes? No sé, así a botepronto, se me ocurre ubicarlas en febrero: el año ya ha empezado a rodar y no ha sufrido el desgaste y el maltrato del tiempo. Todavía goza de la frescura e inocencia que le otorga su juventud. Además, el nuevo escenario no tiene más que ventajas: mantenemos el mismo clima -cada uno el suyo-, y los regalos se pueden comprar en plenas rebajas sin tener que inventar una excusa para justificar que los Reyes Magos, como todos los años, llegan el 8 de enero. 

¡Pobre mes de diciembre!

El mes de diciembre ha perdido su identidad; hace rato que ya no es un mes, es, sencillamente, la Navidad. ¿No os parece cruel vivir con una identidad impuesta?, ¿nacer mes y terminar  viviendo como una fiesta? La solución no es exterminar el problema, si no compartir el peso de la solución. Ya es hora de liberar a diciembre y que otro cargue con el peso de la Navidad durante unos años. La liberación de los 31 últimos días del año bien merece nuestro apoyo y nuestra lucha.

Mucho entusiasmo en estas últimas palabras; será que en mi subconsciente bailaban otros temas... eso será.

Reivindicando la Navidad

Defiendo la Navidad. Defiendo unas fechas que nos dan la oportunidad de reflexionar y hacer balance de nuestra vida. Defiendo unas fechas que nos sirven de excusa para retomar relaciones injustamente olvidadas o descuidadas. Defiendo las ciudades iluminadas. Defiendo el olor a castaña asada. Defiendo los villancicos. Defiendo los abrazos efusivos. Defiendo los ojos vidriosos al ver a los tuyos. Defiendo lo mails, los whatsapps, los tuits, los mensajes de voz, los mensajes de texto, los mensajes en un post-it... defiendo cualquier soporte para felicitar las fiestas. Defiendo todo lo que huele a Navidad, aunque todo no lo pueda disfrutar. 

Pero la Navidad también arrastra mucho sedimento sólido y pesado al pasar por nuestra vidas: cenas de empresas democráticamente obligatorias, agujeros en nuestras Visas, cenas familiares con menú y compañía estándar, brindis de empresa con champagne a las once de la mañana, abrazos efusivos con nuestros no amigos, envío masivo de mails felicitando las fiestas con dos palabras, sonrisas dibujadas, et., etc. Y como arrastra todo ese exceso de "escombro" en muchas ocasiones lo importante, lo que nos hace feliz se deposita en el fondo del río y se queda en el camino. La corriente de la Navidad arrastra con nosotros lo que agarramos con más fuerza -que no siempre coincide con lo más importante-, y lo que descuidamos queda olvidado en el fondo o en algún embalse de vete tú a saber dónde. 

Pues bien, mi propuesta de cambio de fecha queda realizada. Veremos cuántos están de acuerdo. Entre tanto, para estas Navidades me propósito solo es uno: agarrar con fuerza lo importante y que en el sedimento se quede todo lo demás. 

Felices Fiestas, Feliz Navidad. Os agarro con fuerza. Si duele, gritad, no quiero que os ahoguéis. 

martes, 24 de septiembre de 2013

LO VAMOS TENIENDO CLARO


En Miami:

Llueve mucho.
Hay humedad.
El viento vuela.
Las tormenta son eléctricas.
No saludan en el ascensor.
No se puede vivir sin aire acondicionado.
Conducen tranquilos.
Corren y van en bici.
No andan por la calle.
Visten de Apple.
Abusan del "Happy hour".
Ellas viven encima de un tacón.
Ellos van a su aire.
Los perritos van en cochecito de bebé.
Imposible tomarte una tónica Schweppes en un bar.
Los pepinillos son dulces.
Olvídate de un buen bocata: el pan es "bollito".
Afición por la langosta y la comida japonesa.
El Ibuprofeno es morado.
No hay Capuccino de Nestle.
El café, del Starbucks.
Tu supermercado de barrio: Publix.
Te mejor amigo: tu GPS.
Ordenados al conducir, poco educados al andar en un mall.
Ahorran comprando.
Las carreteras nunca están vacías.
En una  compra de 10 productos puedes agenciarte hasta ¡10 bolsas de plástico!
Respetan a los peatones.
Hacen maniobra para aparcar en lugar de tres metros de largo.
Los cajeros/as saludan y sonríen.
Te secan y limpian el carrito de la compra al entrar al supermercado en caso de ser necesario.
No hay Chiquilin.
No hay ricas gominolas.
Se saltan la Semana Santa.
Muy difícil encontra semillas de sésamo negras.
Los plátanos están ricos.

domingo, 15 de septiembre de 2013

SEMANA BLANCA

Un cambio en las cookies me ha tenido bloqueado el acceso a mi Ojo y a mis Olivas durante toda la semana. Cambio que he descubierto hoy y que me he apresurado a desactivar. 

Parece que los ordenadores actúan como los perros: se dan cuenta de cómo se sienten sus dueños y adoptan su estado de ánimo. Lo digo porque hoy, para mí,  termina una black week que me ha tenido fuera de juego y que me ha hecho perder algunos puntos en mi cuenta de resultados. 

Por lo tanto, si hacemos verdadera esta teoría -que se me antoja bautizar como "espejo tecnológico"-, y la aplicamos,  mi mente se debería haber desbloqueado al mismo tiempo que las dichosas cookies de las que antes hablaba. 

Pegada a este axioma recién descubierto, pretendo afrontar los próximos siete días. A diferencia de los tratamientos que recetan ciertos políticos para combatir las crisis -recortes, menos recursos, menos actividad, menos de todo-, mi intención es multiplicar la producción e invertir más en todo. 

Todo, todo... "Todo" es una palabra abstracta, uno de esos vocablos que utilizamos y que apenas ofrecen información. ¿Qué "todo"? 

Habitualmente el uso de lo abstracto responde a un acto intencionado; es decir, el moverse en la ambigüedad, en lo no claro, en lo "podría ser esto, pero también aquello" nos permite almacenar aire  y soltarlo a cuenta gotas cuando las manos ajenas nos aprietan fuerte el cuello. Y mientras filosofo sobre lo divino y  lo humano, sobre lo concreto vs lo abstracto y sobre la ambigüedad en el uso de las palabras, de nuevo, sin querer, me acuerdo de algún político que deambula por tierras mediterráneas y que presume de ser un buen gallego -y que, presumiblemente, contaremos con su presencia en los US cuando Mr. Obama lo crea conveniente-. 

Y así, como quien no quiere la cosa, he escondido el bulto y mi pregunta, ¿qué todo?, se ha quedado huérfana de padre y madre.  Porque en el arte de decir sin decir y contestar a preguntas que no nos formulan -vaya, ahora se me antoja acordarme de una Botella-, todos nos sabemos la teoría y todos nos movemos como pececitos en aguas cristalinas. Pero en este caso, ese "todos" tienen nombre y apellidos: tú y yo; el vecino y el panadero; el estudiante y el indignado; el emprendedor y el parado; el político y el pastor (...). ¿Ves? Con una facilidad vertiginosa hemos pasado de lo abstracto a lo concreto. Y solitos, sin asesores, sin dietas, sin gastos de representación, sin comisiones (...) sin apenas utilizar el cerebro. 

Hasta aquí llego hoy: blanqueando la semana -que ya pide paso-; analizando nuevas teorías y la parte oscura de las palabras, he pasado un rato con vosotros -gran optimismo el mío al hablar en plural-, y he disfrutado de unos minutos ambientados con las luces y los sonidos de los relámpagos y truenos, previos a irme a la cama. 

A algunos les deseo buenas noches, a otros, buenos días y, a todos, una maravillosa y blanca semana.

sábado, 31 de agosto de 2013

MISIÓN HUMANITARIA DE MIAMI: DAR SALIDA AL PRODUCTO ESPAÑOL

Primero me cabreo y luego me deprimo: 

Ana Obregón, imagen de España en Miami.
Lorena Gómez, portada de revista en Miami en la que dice: "Quiero llegar hasta lo más alto que se pueda".

Lo de Anita "la fantástica" es para cabrearse; ya es difícil que te tomen en serio en esta parte del mundo como para que, encima, esta señora sea la "imagen" que se tiene aquí de los españoles. Ahora, me deprimo.

Lo de Lorena Gómez, es para quedarse igual: ni frío, ni calor, porque "¿qui-en es esa chica? Who´s that girl", como cantaría Madonna. "Ni idea", replicarían los coros. Pues bien, esa chica ocupa la portada de la revista digital LifeStyleMiami.com. En la entradilla del reportaje leo "española". La miro fijamente y no caigo. Decido no leer el artículo e intentar adivinar quién es: a primera vista, parece la típica joven angelical que simula tocar una guitarra con la misma pasión y naturalidad que lo haría si abrazara un jarrón de los chinos. 

Una fuerte curiosidad nacida del aburrimiento me ha llevado a clikear en la flechita que me proponía ver más fotos de la chicabrazajarrones: ahora, la chicabrazajarrones, lo acaricia -al jarrón/guitarra-, y mira dulcemente al tendido. La intriga se ha apoderado de mí: ¿que le hará al "jarrón" en la próxima foto? He vuelto a hacer click. 

¡Maldición! La chicabrazajarrones con cara de no romper platos ha dejado el "jarrón" y, ahora, posa al lado de una escalera que cuelga de la nada; de fondo un barquito que quiere ser yate. Ahora estoy despistada: si no abraza jarrones, ¿a qué se dedica? Veo la escalera, a la chica que ya no abraza jarrones y recuerdo el titular de la portada: "Quiero llegar hasta lo más alto que se pueda". ¡Ahí lo tenemos! No sabemos a qué se dedica, pero ¡qué imaginación y que inteligencia aguda la de la revista! Para llegar a lo más alto le ponen ¡una escalera! Ahora entiendo por qué Anita "la fantástica" además de ser imagen de España, ejerce de paparzzi por estar tierras (este será tema de otro debate conmigo misma). 

Vuelvo a nuestra chica que ya no abraza jarrones, pero sí sube escaleras. Ya sabemos lo que quiere: llegar a lo más alto; ahora, queremos descubrir qué hace y quién es.

Siguiente foto: vaya, un primer plano de su cara. Ya no es tan angelical: en esta, parece que busca a Jack.  Guardemos comentarios y vayamos a la siguiente foto, no nos precipitemos. ¡Corcholis! La ex-abrazajarrones posa en el borde de una piscina en bañador y sacando pecho... Seguimos, seguimos... no nos precipitemos. Siguiente posado: primer plano contrapicado de la chica mirando desde una ventana... con una pamela negra y un escote de infarto... Otro: plano medio de la chica en la puerta de una "mansión"; trenza hecha sin gana, body negro, minifalda de encaje... 

Fin del reportaje fotográfico. En este momento, todavía, estoy más despistada. El reportaje fotográfico comienza con una chica que abraza jarrones -bueno, una guitarra-, y que, con su mirada, parece pedirnos un donativo para terminar con el hambre del mundo. Un vestido de manga larga blanco, unas botas cowboy, una cadenita rodeando su cabeza a la altura de la frente, todo muy "paz y amor". 

Al avanzar con las fotos la chica se transforma en una mujer de escotazo, posturas imposibles al lado de la piscina y miradas seductoras de culebrón venozolano. Mansión, escasa ropa, pamela, melena suelta, bisutería pesada, labios rojos... ¿a qué se dedicará esta mujer? Lo tengo en la punta de la lengua. 

Voy a la letra del reportaje. Es una entrevista.

"Aunque ya ganó “Operación Triunfo” (la exitosa versión española de “American Idol” o “Star Academy”), ella vive en una operación constante en la búsqueda del triunfo; justamente eso fue lo que la llevó a tomar, hace un par de años, una de las decisiones más difíciles de su vida: dejarlo todo por nada"

¡Una triunfito!!!!!!!! 

"(...) dejó el triunfo que había alcanzado en España para empezar de cero en tierras extrañas (...)"
¿¿QUÉ TRIUNFO???

" (...) lleva corto tiempo en Miami, el triunfo le sigue sonriendo a Lorena (...)"
INSISTO, ¿QUÉ TRIUNFOOO??

"Estamos seguros de que serán muchos los fans que recordarán esta entrevista y su primera portada en Estados Unidos cuando sea muchísimo más famosa que David Bisbal, Rocío Dúrcal, o hasta el mismo Enrique Iglesias"

Ahora entiendo todo: ¡qué ciudad generosa esta! Miami se presenta como la nueva ONG y cazatalentos del estado de Flórida e inicia labores de ayuda al Estado español para dar salida a su producto: fichan a la diputada socialista y exministra de Defensa, Carmen Chacón, en la Universidad de Miami Dade por si llega a ser presidenta de una gran nación; emplean a la "multioficios" Obregón por si, en un futuro, se convierte en  otra Marilyn, o en la sucesora de Oprah Winfrey; y, por último, a una "exitosa" triunfito la toman como la sucesora de Bisbal, Dúrcal o Enrique Iglesias. 


¿A qué teléfono hay que llamar?

viernes, 23 de agosto de 2013

PUEDO PROMETER Y PROMETO...


Vivir en pareja es lo que tiene, uno debe contar con la existencia de los "imposibles", aunque se los pinten como "posibles". El hombre tiene la manía -buena o mala , según se mire-, de buscar soluciones a problemas reales, imaginados, intuidos, inexistentes, propios o ajenos. Soluciones rápidas, eficaces y realizadas en tiempo récord. Nada de perder minutos mareando la perdiz: directos al objetivo sin peros y sin comas. 

¡Uy! No queda...
Voy a comprar!!!-coge cartera, llaves y sale pitando al super. Portazo.
... tiempo para ir al cine... 

Al rato vuelve.

Pero ¿qué es todo esto?
Lo que faltaba...
¿Tres peines, cuatro latas de espárragos, diez botes de tomate triturado, un bote de mermelada, dos helados de vainilla, un sobre de levadura, cinco kilos de pan rallado, dos tabletas de chocolate con leche y una barra de pan???
Has dicho que no quedaba...
¿¡¡Qué?!! ¿He dicho que no quedaba el qué??

Silencio.

Ehh.. pues eso...
****

Esta necesidad genética de hacernos la vida más "fácil" les lleva a prometer imposibles como: "lo prometo cariño, hoy, saldré pronto de la oficina". Esta es mi favorita. 

Sabemos que no la va a cumplir, por más que quiera, por más que lo intente. Y como lo sabemos, tampoco se lo pedimos. Pero ellos insisten: "que sí, que sí, lo prometo, hoy, me escapo". Y la realidad es que casi siempre pasa algo que consigue que las nueve o diez de la noche, a fuerza de de la costumbre, se conviertan en las horas "tempranas" ideales para ir a la playa, al gym, a merendar (...); o para ir comprar una maleta de cabina de avión que "necesito que me acompañes porque se me ha roto la mía y el domingo me voy a Londres". 

Me da en la nariz que viajará con lo puesto...

miércoles, 21 de agosto de 2013

CRÓNICA DE UN VUELO

Brasil lo ha vuelto a lograr: ¡la sonrisa tatuada en la cara durante semanas! 

Ya de vuelta en el dulce hogar. El vuelo de regreso a casa ha sido horrible. Ya se, ya se ¿qué pasa con la sonrisa? Pues que Brasil es maravilloso, pero no hace milagros. 

La tortura empezó ayer a las 6 de la mañana. A esas horas salíamos de la pousada camino al aeropuerto. En nuestro turismo sin dirección asistida, sin elevalunas eléctricos, sin cierre centralizado y circulando a base de alcohol -borrachos hasta en eso...jaja-, debíamos recorrer unos 64 kilómetros: de Imbassaí al aeropuerto. 

El cielo amenazaba tormenta y no se hizo rogar: ni bien salimos a la "autopista" -soy muy generosa con esta denominación-, la lluvia nos acompañó durante la hora y veinte que nos costó llegar. ¿Contratiempos? Los de la marca de la casa: nos perdimos.

¡Dieguiiiiii, la salida hacia el aropuerto está a la derecha!!!!
¿Dónde??????
Estaba hacia la derecha...

Ese giro incorrecto hacia la izquierda nos obligó a meternos de lleno en Salvador de Bahía. Y Salvador es un caos. Y sus conductores manejan sus coches sin algún tipo de ley. Y sus peatones se cuelan por las grietas; y las innumerables motocicletas hacen croché a gran velocidad; y la calle por dónde circulábamos nos alejaba más y más del aeropuerto; y el GPS no encontraba satélite. Y todavía teníamos que devolver el coche, facturar, control de policía... Un silencio tenso reinaba en el bólido. 

Solo tenemos que cambiar de sentido -repetía Diego. La calle principal era una vía de doble sentido con una mediana que separaba los dos carriles de ambas direcciones. Andábamos buscando una señal que nos indicara que podíamos doblar en "U", pero nada. 

Giro inesperado a la derecha y nos metemos en un barrio golpeado por la pobreza más de lo normal por esas tierras. Aparecemos en un mercadillo callejero que estaba amaneciendo y en el que todos nos miraban con cara de ¿dónde van estos guiris? Con la intuición funcionando a toda máquina logramos retomar la dichosa calle que nos alejaba del aeropuerto y de la que necesitamos, nos permitiera doblar en "U". Nada. 7:00 am. 

Giro brusco a la derecha: Diego se sintió ya del lugar y con decisión y coraje pegó volantazo e haizo la "U" por encima de la mediana. Me miró y sonrió:

Ya estamos camino al aeropuerto.

A partir de ahí, todo bien. La lluvia continuó haciendo de las suyas -mojar-, pero logramos devolver el coche a tiempo, facturar, pasar controles e, incluso, tomarnos un café con leche en vaso de plástico. 

9:30 am, en el avión: vuelo 238 de AA (American Airlines). 9:50, despegamos. De 9:30 am a 5:00 pm perdí a mi cuerpo: piernas, pies, manos, nariz, orejas... Lo juro. El aire acondicionado del avión nos trasladaba a los inviernos de la Antártida -que no los he conocido, pero apuesto que son las pera de fríos-. 

Con una flexibilidad solo posible en casos de emergencia como este, conseguí que mis piernas, mi trasero, mi espalda, mis brazos, mi todo, cupieran en el minúsculo asiento de turista; todos, retorcidos, encima de él. Aseguradas las piernas con el reposa brazos y con el cuerpo bien encajado, me he enrollé con la manta. Solo se me veían los ojos, y ni eso: con las gafas de sol sostenía la manta para que me tapara la nariz y las orejas y, de paso, evitaba ver la luz y que los demás vieran mi cara de cabreo. 

Así, ocho horas. Los pies se congelaron, por lo que tuve que descalzarme y quitarme los calcetines y pasar al plan de choque: las manos de Diego. El poco calor que había acumulado en sus manos pasaron a mis pies durante unos minutos. Agotado el calor, retomé la posición inicial. En minutos se volvieron a helar. 

El resto del viaje os lo podéis imaginar: luchando para que la manta tapara todo mi cuerpo; intentado que las piernas no se durmieran más de lo normal; estirando las mangas de la  chaquetita de punto que llevaba hasta lograr que taparan mis manos; haciendo lo mismo con mis minicalcetines tobilleros, en este caso para que cubrieran algo de tobillo; respirando con la boca abierta por debajo de la manta para generar calor... Un cuadro. 

A las cinco y media de la tarde, hora de Miami, pisaba la calle. Atrás quedaba el aire acondicionado del avión, el de los pasillos del aeropuerto, el del control de pasaportes, el del control de aduana, el de la recogida de equipaje, el del control de equipaje. Miami me esperaba con una encantadora temperatura de 31 grados, un bochorno maravilloso y un café del Starbucks. Hogar dulce hogar.

viernes, 9 de agosto de 2013

HUEVITIS

Dos días antes de salir de viaje no se puede ir al supermercado; y menos, para comprar una docena de huevos. Y menos aún se debe llegar a casa y convertir esos doce huevos frescos, en doce duros; huevos duros, digo. 

Y como "no se debe", yo lo he hecho. Y hoy, a escasas horas de subirme a un avión, tengo cara de yema de huevo y color de clara. Y todavía me quedan tres. 

Me compro una docena de huevos y se me olvida el café. Y hoy no tengo. No lo entiendo. Me compro una docena de huevos y olvido la pasta de dientes para el viaje. Me compro los huevitos y se me olvidan los cepillos de dientes para las vacaciones. Los santos huevos están conmigo y el repelente para los mosquitos en la tienda. Me quedo sin leche, pero con huevos. No compro queso y jamón "porquemevoyendosdías", pero hago acopio de huevos y me hago un sandwich de huevo. 

No me extraña que alguien dijera: ¡estoy hasta los huevos! Yo, también, pero hasta los duros. 

sábado, 3 de agosto de 2013

UN OJO, UNA OLIVA

Yo lo intento, pero, a veces, no lo consigo. Yo no lo deseo, pero, a veces, no puedo evitarlo. Resulta que hace días que abro mi ojo y empiezo a escribir; escribo y borro; borro y escribo. Y abandono. Y me voy a las olivas. ¿Qué olivas? A mis dcogerOlivasvengo. Pufff... otro juntaletras, dirán algunos. Sí.  Es lo que hay; me gusta juntar las letras para que las palabras suenen como yo las escucho en mi mente. 

Al igual que "mi ojo", las olivas surgieron sin querer, sin darme cuenta. Fue a raíz de una contestación que suelo dar cuando prefiero no decir lo que pienso, cuando la conversación que mantengo se convierte en una pequeño diálogo de besugos o cuando mi paciencia no da para más. Una manera de zanjar el tema sin caer en lo grotesco; una salida elegante en un diálogo enfermizo. 

"De coger olivas vengo" lo decía mi madre. No puedo describir lo que ella sentía cuando lo decía; ni por qué lo decía, ni para qué lo expresaba. Yo lo escuchaba como tercera persona; como testigo de una conversación entre adultos. Solo puedo describir lo que percibía:

¡Pepe, cierra la puerta del armario!
(Silencio)
¡¡Pepeee!! ¡cierra la puerta del armario!
(Silencio)
¡¡¡Peeeepeeeeeeeeeee!!!! ¡¡¡La puertaaaaa!!!

Pepe está dormido en el sofá de salón. Los gritos le despiertan. Solo escucha ¡¡¡puertaaaaa!!!!

¿Qué ocurre con la puerta????
(Silencio)

Mi madre sale de la cocina, atraviesa el salón y se dirige a su dormitorio. Al cruzar el salón, se da cuenta de que en su habitación no hay nadie; Pepe dormía plácidamente en es sofá y, ahora, muestra una expresión de desconcierto.

¿Qué pasa? ¿qué puerta? ¿por qué chillas????
Nada, nada... 
Pero ¿qué pasa?
De coger olivas vengo Pepe, de coger olivas vengo....


Fin de la cita (qué daño nos ha hecho el "presi").

Y un día quise poner en una bolsa todo lo que se me pudiera ocurrir: ficción, pensamientos, ensayos, relatos, cartas, declaraciones, etc., en fin, todo. Y me acordé de mi madre y de su "de coger olivas vengo". Y me gustó. Me gustó porque me dio la sensación de libertad. DcogerOlivasvengo me permite escribir lo que quiero, lo piense o no lo piense; sea verdadero o falso; sea justo o injusto; sea ficción o realidad; sea lo que sea. 

Gracias mami por ser tan maravillosamente ingeniosa. Gracias por tus frases y gracias por todo lo que no dices, pero piensas y sientes.

martes, 30 de julio de 2013

¡INVITO A ESTA RONDA!

Yo no lo veo. Por más que le de vueltas, no pillo el atractivo de pasar el verano con mi amigo "bochornazo" y la fresca de la "tormenta tropical". Y la cosa es que ¡ni se ponen de acuerdo para no coincidir en fecha y en hora: todo el día, todos los días! De este manera, eliminan el posible margen de error. 

Hoy toca, de nuevo, tour por los edificios de Brickell con la esperanza de encontrar algún piso que tenga mi nombre. ¡Qué pereza! Haces seis meses estaba yo envuelta en un proceso muy parecido a este, y que empecé la semana pasada. Hace seis meses tenía su gracia. Hoy, gracia, gracia, lo que se dice "gracia", pues no tanto. Ahora una es más "profesional", menos virgen: ya controlo los square feets; ya no me sorprenden las distribuciones de las habitaciones, ni los humanos que viven en los pisos que veo y que ejercen de elementos de decoración, ni la altura de los edificios, ni las cocinas de decoración, ni la moqueta hasta en las paredes, ni la ausencia de lámparas en el techo, ni la falta de armarios, ni la ausencia de persianas, ni el tamaño enorme de los cuartos de baño (...). En esta nueva búsqueda uno ya mira con ojos menos inocentes, menos "caprichosos" y más prácticos: que no me gusta, pues lo tiro abajo. 

¿Treinta pisos? ¿Cuarenta? No estoy segura de cuántos vi la semana pasada, pero muchos. Este "primer contacto" me sirve para "cargarme" edificios. Creo que, a estas alturas, he reducido el número a cinco. Ni bien tenga los nombres de los que han sobrevivido, iniciaré una segunda vuelta: ver todo lo que hay en cada uno de ellos. 

La cosa es sencilla: hasta ahora, he visitado un piso/apartamento en cada condominio; uno que cumpliera con unos mínimos acordados, previamente, por consenso familiar: número de habitaciones, localización y precio. Si el piso gustaba, pero el edificio era espantoso, se dejaba para deliberar en casa. Si el piso era horrible, pero el condo estaba bien, pues seguía en cartera: se visitarán otros apartamentos. Si todo "aquí ni vivo ni loco", se eliminaba de la lista. Así de simple. 

Hubiese preferido un tinto de verano, o un gin-tonic con mucho hielo, pero esto es lo que hay: bochorno + tormenta + pisos va a ser mi "combinado" de verano en Miami. Pero, por favor, con pajita, no se me olviden de ponerle una puñetera pajita; por eso de llegar al fondo sin necesidad de meter la nariz. 

jueves, 25 de julio de 2013

TRISTE 25 DE JULIO PARA SANTIAGO

El post que escribí ayer se ha quedado como borrador. Ha perdido sentido hablar de pisos, del calor o de Bárcenas. Hoy me he levantado y he mirado a mi izquierda. Y he sonreído: la persona a la que más amo estaba a mi lado. Y he dado mil gracias por poder vivir ese momento. Y he clavado mis ojos en los suyos cerrados, y se me han empañado. Y solo imaginar no tenerlo me ha provocado dolor. Y le he robado la mano; para que no se vaya, para que no me lo quiten. 

80 muertos y más de un centenar de heridos. Acabo de leer en la prensa que el maquinista se jactaba de ir a 200 kilómetros por hora minutos antes de estrellar el tren. No sé ni qué decir. También he leído comentarios en las redes de personas de otros países que aprovechan esta tragedia para hacer chistes, para ironizar con el tema, o para soltar "en todos los países se cuecen habas". Empiezo a saber qué decir, pero me contengo. También me he fijado que el Gobierno de España no ha hecho ni una mínima mención sobre su gran metedura de pata en el comunicado que emitió La Moncloa ayer noche: un corto y pego que convirtió un gesto que debía de ser de respeto y de apoyo hacia los afectados y hacia los que estaban luchando para salvar vidas, en una muestra indiscutible de incompetencia -por no entrar en valores éticos y morales-,  de los que nos gobiernan. Prefiero no decir. 

Pero hoy no me siento con ánimo de combatir o de resaltar los "errores" de los que ya llevan mucho tiempo cometiéndolos. No merecen la pena. Ni de dar importancia a frases de mal gusto vertidas por navegantes que tienen por cerebro un saco de mierda.  No merecen nada.  Hoy, hoy es un día para transmitir apoyo absoluto hacia las víctimas, los heridos, los familiares, hacia los amigos. Un día difícil y triste, pero un día en el que debemos sentirnos orgullosos por formar parte de este grupo de ciudadanos del mundo que forman España. No es patriotismo barato; es aplaudir y agradecer el comportamiento de los bomberos, de la policía, de la Guardia Civil, del personal sanitario, de los ciudadanos, de los gallegos. 

Y es un día para reflexionar. 
Y es un día triste. 
Y es un día para abrazar a los que tienes al lado. 
Y es un día para no olvidar.

"¿Habéis visto lo de Santiago?", así me enteraba yo de lo sucedido. Apunto de entrar en un edificio para encontrarme con un realtor que me iba a mostrar un piso en Brickell Key. Me alejé unos metros y dejé que mi agente y mi marido entraran solos. En el grupo de whatsApp que comparto con mi familia, mis hermanos estaban intercambiando mensajes. A las 4:18 de la tarde de Miami pregunté: ¿Qué ha pasado? "Un tren en Santiago ha descarrilado. Ha habido muertos".. me dijo mi hermana. En ese momento se hablaba de 9 víctimas mortales. 

Ayer leí a compañeros afirmar que rezaban, pese a nos ser creyentes. Y lo hacían a los pocos minutos de que los medios de comunicación informaran sobre esta catástrofe y nos hablaran de la dureza del accidente, y de la posibilidad de un alto número de víctimas. Rezaban -a no sabían qué o quién-, para que los presagios más duros no se cumplieran, y que la confusión y la falta de información de los primeros momentos fuera el motivo de estos pésimos augurios. Hoy les leo y han dejado de rezar.  Hoy es difícil creer y es difícil hablar. 

Y, pese a todo, la vida sigue. 

viernes, 19 de julio de 2013

LA MUJER (CASI) BIÓNICA

No hay peor lugar para empezar ahorrar que una AppleStore. ¡Imposible! Esas manzanitas, esas líneas interminables que te llevan al cielo, esas carcasas sin fisuras, esas caricias de tecnología que siempre mantienen la figura... y, además, ese ¡"me queda bien con TODO"!

Ayer diluviaba. Diluviaba como lo ha hecho en los últimos cinco días. Nada fuera de lo normal: truenos, relámpagos y millones de litros de agua chocando contra el asfalto y contra mis, siempre limpios por la divina naturaleza, cristales de casa. 

Como el panorama de tormenta eterna es una realidad, una tiene que armarse de valor y continuar con su vida como si tal cosa; de manera, que, ayer, pese a todo,  nos fuimos de compras: unos auriculares para el teléfono. No para mi teléfono, para el de él. Una compra rápida, concreta y más o menos económica -ya sabemos que el mundo Apple es propenso a sacarnos el higadillo por cualquier cachibache-. 

Pues bien, llegamos. Localizamos los headphone. Primera dificultad: veinte modelos; blancos, negros, grises; con cable, inalámbricos, de oreja derecha, de izquierda; con batería para siete horas, para cinco; de 60 dólares, de 140; de marca "A" de marca "B"; inteligentes, más o menos listos (...). Todo un nuevo mundo para mis ojos, que, inocentes, estaban acostumbrados a ver los típicos auriculares de orejita con cable y almohadilla de toda la vida. 

Aburrido. Sí, ¡aburrídismo! La decisión había que tomarla según la letra pequeña de cada modelo. Y yo, odio leer las instrucciones, las características, las virtudes... Y más detesto ese momento "comparo entre tres que parecen iguales, pero... no ¿no lo ves?" Este disminuye el sonido exterior en un 99´ 7%, y este otro en un 99´ 9%; este tiene autonomía de 7´5 horas y este otro, de 5; este tiene una batería extra y este, media (...). Puff, pierdo el interés y le dejo a él hablando con el apple boy para que le cuente la vida y milagros de unos aparatos que, además de aburridos, parecen unos feos whisper xl. 

Y me despisto por la tienda; y me pierdo por los accesorios para el iphone 5: que si para correr, que si para que descanse en la mesita de noche; carcasa para los días de gala, para los días de a pie; soporte para llevarlo en el coche tipo GPS; bolsito de Michel Kors para ir a la moda (...). Toda una despiadada tentación. 

Echo un ojo a la pared de "auriculares" y los dos están inmersos en el momento "pruébatelos y te fijas si son cómodos". Se lo pone en la oreja y mueve la cabeza. Sacudida va, sacudida viene. Nunca pegará esos azotes con la cabeza, pero cuando uno pone a prueba lo que va a comprar, lo someta a las situaciones más duras y más extremas. El "whisper xl" aguanta el embiste y se mantiene en la oreja. Bien. Ahora el sonido, ¿se escuchará bien? Yo me voy a una punta de la tienda, tu a otra, y nos llamamos (...). El chico Appel sigue ayudando para que el cliente se quede feliz con su compra.

Apunto estoy de rescatar a mi marido de tanta prueba y ayudarle a tomar una decisión cuando la veo. A tres metros tengo al dependiente; a cuatro a mi marido.  En dos minutos elegirá su auricular ideal; en cinco pagará, y en siete nos iremos. Si quiero darle una oportunidad, tengo que moverme rápido.

Negra, negra clara o blanca. Pequeña, mediana, grande o extragrande. Son las decisiones a tomar. Pequeña y negra. Genial. ¿Habrá? Busco. Sí. ¡Ya es mía!

Cariño, ¿terminaste?
Uhmmm...sí, ¿qué te parecen estos?
Muy bien; ¿son los que necesitas?
Supongo
Pues, adelante.

De camino a pagar.

Mira... -se la muestro.
¡Oh! ¡Qué chula! 
¡¡¡Síi!!!!!
¿Negra?
¡¡Síii!!!! ¿Puedo????
¡Of course!!!!
(yupiiiiiiiii)


Salgo del AppleStore: mi Nike+FuelBand luce espléndida en mi muñeca derecha. Mis pasos, mi actividad física, mis calorías consumidas, mi tiempo, mis logros físicos... ¡todo concentrado en mi nueva pulsera!
*****

Ya es hoy. Ya la he programado. Ya me he bajado la aplicación al iphone. Ya lo he sincronizado.  Ya he tenido mi primera meta. Tres pasos más, dos "agaches" y ¡objetivo cumplido! Ais... solo me faltaba la pulserita...


lunes, 15 de julio de 2013

PODRÌA, PERO NO QUIERO

Retomamos el ojo con ganas de ver. Sigue caído, pero, hoy,  con muchas manos amigas dispuestas a recogerlo. Buena señal.

Tras casi tres semanas en Madrid, volvemos a casa. La estancia en la capital española ha sido muy buena: superamos los exámenes de la Universidad, disfrutamos de parte de la familia, recordamos a qué sabe el jamón "del bueno" y, cómo no, aprovechamos para estar con los amigos.

Ya en Miami, el verano se presenta interesante; nos libramos por unos meses del tema universitario y nos centramos en otro tipo de objetivos: vacaciones, trabajo y amigos. Brasil, proyectos personales y visitas -esperadas e inesperadas-, formarán parte de mi universo por un rato. Veremos lo que sale de toda esta experiencia.

Hoy es lunes y comienza una semana que debería ser muy productiva. Arrancamos a medio gas, pero ya lo teníamos previsto: los lunes siempre son días de "tránsito". Y parece que las ideas no fluyen todo lo que una quisiera. Y los temas que tiene mi cabeza todavía huelen a Bárcenas y al bueno de Mariano.

Y si yo quisiera, podría escribir sobre la suerte que tenemos los españoles que, a estas alturas de la vida, seguimos aprendiendo nuevo vocabulario y engordando el libro de sinónimos gracias a nuestro políticos.

Y más afortunados nos sentimos aún, cuando comprobamos que, esos mismos políticos, piden hoy perdón por algo que -ayer e incluso también hoy-, aseguraban no tener culpa. Pero son tan buenos y generosos estos, nuestros políticos, que regalan perdones al Gobierno boliviano por la crisis internacional que se creó por el incidente del avión del presidente Morales sin, según ellos, tener culpa alguna. ¡Qué Gobierno generoso el nuestro!

(Si yo quisiera escribir, pero no quiero)

Y el júbilo se me sale por las orejas cuando escucho al bueno de Mariano prometer ser fiel a su compromiso, y condenarnos a todos los españoles a ver cómo termina su legislatura. Eso sí que es darlo todo por la patria.

(No, no quiero)

Y el éxtasis explota en mis narices cuando constato que -¡inglés no hablarán!-, nuestros políticos manejan las nuevas tecnologías como chicos de quince: mensajito pa´ca, mensajito pa´llá.

(Todo esto, claro,  si yo quisiera escribir sobre estos temas; pero ya te digo yo que no quiero). 

Pero si yo quisiera -que no quiero-, cantaría "qué buenos son que nos llevan de excursión". Pero, insisto,  no quiero. Pero si quisiera, también les entonaría una de Parchís, por eso de me la como y vuelvo a tirar.

(Pero, repito, no quiero). 

Y, claro, con estas ganas irrefrenables de cantar que le entran a una, difícilmente puede juntar letras y no evitar el crear una idea que no termine convirtiéndose en el éxito del verano; una Barbacoa o un Quítate el Top amenazan con instalarse en mi cabeza.

Y como todo en la vida, tanto cante tiene sus consecuencias: diluvia en Miami. Se acabo el concierto.

martes, 9 de julio de 2013

MANOS A LA OBRA

Me derrito como un helado de vainilla fuera del congelador. Menudo calor. Echo de menos ese chorro de aire acondicionado que siempre me recibe al llegar a casa, al entrar en el súper, al ir de compras, al subir al coche... ¡quién lo diría!

Continúo en Madrid. Los planes iniciales me ubicaban, a estas alturas, en Miami, en casita, con el calor de mi familia de dos. Pero cuando de esos "dos" uno avisa que no va estar, pues la estampa de familia feliz se va al garete y cada uno debe de mirar por sus intereses: mejor quedarme en Madrid con los míos y no pisar casa y encontrarme con la nada. 

Los exámenes que me trajeron a la capital ya han terminado; el domingo pasado (...). ¿Sobre qué quiero escribir en esta entrada? ¿Sobre el calor? ¿Mi retraso en volver a casa? ¿Mis exámenes? ¿La obra del baño de mi hermano que me ha regalado su compañía? ¿El corte de la  línea de metro? ¿Los efectos de El Confidencial? ¿El volumen de la tele? ¿La visita del pintor?, ¿del albañil?, ¿del fontanero? ¿De no poder catar la piscina? ¿De "esa parte del manual está en los US? ¿De "que falsa es la gente que aprovecha el oído ajeno para cotillear como viejas porteras"?, -o viejos porteros, o jóvenes porteros y porteras... que ahora está todo el mundo muy sensible con eso del lenguaje y la discriminación-. 

No, sobre todo esto no quiero ni pensar, porque hoy tengo, al menos, dos buenas noticias.

La primera: el jueves por la noche estoy invitada al tercer aniversario de una revista; en Madrid. Y lo mejor de todo es que me invita una compañera de la universidad. Y lo de la "universidad"  ya es lo de menos -incluso, mejor no tenerlo ni en cuenta, por eso de no proyectar malos pensamientos sobre quién no se lo merece-, lo mejor de todo es que esta "compi",  ya es amiga.

No nos hemos visto en persona todavía. Lo haremos el jueves. Y esto, me pone contenta. Y lo mejor: nos juntaremos varias artistas de la universidad para recibir el verano, y para reinos de esos malos ratos que la institución educativa nos regala. Eso sí, todo por el mismo precio; ojo, que no nos cobran más por -además de "regalarnos el título", según algún digital-, tocarnos día sí, día también las castañuelas a dos manos. Y esto es un detallazo. Lástima que solo me quede un año. 

Pues bien, un encuentro que se insinúa la mar de atractivo.  La segunda noticia: para después del verano tiene que haber nacido. Mi proyecto. El mío y el de mi amigodelalma. Ese que no me llama juntaletras, y que sí me llama escritora y mujerdedetrásdelabarrera. Ese que me presiona para que me tome en serio a mí misma;  y ese que, por fin, también ha encontrado la motivación suficiente como para ponerse manos a la obra. Este, será nuestro verano -en octubre, hablaremos (...)-. 

Y, ahora, a resolver el primer dilema: ¿qué me pongo para lo de la revista? Dichosa maleta llena de libros... Primera lección del día de hoy: siempre mete en la maleta un "por si las moscas" que lleve tacón y un buen escote. Lo siento cariño, no me queda otra, ¡me voy de rebajas!

martes, 2 de julio de 2013

¡QUÉ SABRÁN ESTOS GRIEGOS!

Si leyésemos a los griegos, nos daríamos cuenta de que, ya desde el s.VIII a.C., el hombre necesitaba de un sistema de control que corrigiera los instintos dañinos que poseía y que, en la mayoría de los casos, dominaban su comportamiento.

Con los griegos descubrimos el concepto de "ciudadano" y conocimos la democracia: los ciudadanos votaban a sus dirigentes. Bien es cierto que nada es perfecto: ni las mujeres ni los esclavos eran considerados "ciudadanos" (lo de las mujeres viene de largo). 

Con los amantes de lo bello y de las experiencias "extra-espirituales" -lo que viene a ser "estar colocado"-, se acuñó el término ostracismo. Maravilloso. Sistema por el que se votaba el destierro de un político. Como los griegos eran todo menos "hipócritas" y conocían y aceptaban la esencia humana sin photoshop y sin "sí, pero no tanto", idearon este sistema para evitar que una persona acumulara mucho poder y se aprovechara de él. 

Acumulación de poder y aprovecharse del poder acumulado... ¡¡¿eso un problema?!!! Estos griegos estaban "fumaos". Uno acumula cuentas en Suiza, palacetes, yates, cargos políticos, papeles, sobres, cintas de vídeo, datos confidenciales, sueldos, regalos de boda, etc., etc., porque "hombre precavido vale por dos". Qué lastima que los helenos no nos hubieran conocido primero a nosotros,  y no al revés, nosotros a ellos; mejor les hubiera ido. 

Pero no vayamos a pensar que el ser humano de hoy desdeña todo lo heleno; no. Una cosa es pedirnos que evitemos "acumular" y otra, muy distinta, es que obviemos a los grandes y sabios griegos cuando hablan de sistemas políticos y de gestión del territorio del reino (país). 

El hombre del s. XXI lo tiene claro: en contra de no acumular y a favor de cómo gobernar. En el caso del tema de acumular o no, nos olvidamos de las túnicas y arpas sonando; en el 2013,  acudimos al refranero popular -siempre tan sabio y tan socorrido-. Y como el hombre-TIC es el hombre de los eufemismos -y maestro en la interpretación de la realidad y el lenguaje según le sople el viento-, a la acumulación le llamamos "ahorro". Y con este quiebre mental, para evitar el cargo de conciencia, buscamos refranes que nos guíen y nos hagan sentir que vamos por el buen camino. Leemos, entre otros:

"El hombre más rico de todos los hombres es el ahorrativo".
"Ahorrar no es solo guardar, sino saber gastar". 
"No importa cuanto ganes, sino cuánto puedes ahorrar". 

¡"Ahorremos"!- grita al unísono la masa. No acumulamos "poder", no. Nosotros lo ahorramos para ser ricos. Para poder y saber gastarlo después. Para siempre tener un "por si tengo que tirar de la manta". 

Y seguimos pasando páginas del refranero. Y cuando llegamos a: "Aunque a todos les está permitido pensar, muchos se lo ahorran", lo cerramos de golpe. Solo dice "bobadas". Y los griegos, también. Y seguimos "ahorrando".

Pero ¡oh la lá!, ¡qué listos vuelven a ser los helenos! Las polis griegas eran INDEPENDIENTES en lo que ser refiere a: sistemas de gobierno, leyes, moneda y dioses. ¡Grandes! 

En este punto, nos sentimos más griegos que nunca; mucho más abuela jroña que jroña del yogur griego Danone. Sentimos que nuestro árbol genealógico, muy en su origen, estuvo repleto de Platones, de Sócrates y de Aristóteles . Y nos sentimos muy sabios, muy bellos y muy inteligentes porque, como a ellos,  a nosotros tampoco no nos gusta que nos digan cómo gobernar nuestra casa. Ni que nos digan lo que tenemos que hacer y cómo lo debemos hacer. Ni nos gusta la moneda cuando recorre el camino hacia afuera. Ni nos gusta un Dios que nos diga qué es el bien y qué es el mal; nosotros ya lo sabemos: el bien aquí, el mal allá. Y nos ponemos un chitón (túnica) con cuerda por la cintura y somos la mar de griegos. 

Eso sí, a nuestra manera; con ese toque del hombre-TIC que tan bien nos ha hecho hasta ahora. ¡Qué sabrán estos griegos!

jueves, 27 de junio de 2013

UN POCO DE HISTORIA, O NO

No debería. 

¡Qué ganas tengo de venir a España por otro motivo que no sean "exámenes"!

No debería, pero me da igual. 

A menos de 48 horas de empezar con los exámenes y lo único que me motiva es que ya queda menos para terminar. 

No debería, me da igual y vuelvo al ojo.

Con la que está cayendo, quizá no sea de recibo que me queje por tener que estudiar; pero me da igual: me quejo. En realidad, me quejo por no tener los exámenes mañana mismo. Hoy me daría el enorme atracón, mañana lo descargaría y el resto del fin de semana... ¡ancha sería Castilla! 

Pero Castilla es estrecha; y mucho. Y me queda un año más. El último. No puedo esperar a verlo llegar. Lo sueño, lo siento, lo quiero. Fíjate, con lo cotizado que está el año, y yo matando porque llegue el 2014... no puede ser.

Otra cosa es Aragón. El Reino de Aragón es ancho y largo. Y la mayor parte de mi tiempo estoy con y en él. Por eso no me quejo. Y como ancho y largo que es, ayer me dejó pasar una tarde muy divertida con mis dos sobrinas. Y con mi hermano. Y con una de mis hermanas. Y sacamos fotos. Y fuimos al McDonalds. Y jugamos a "¿a que te adivino el número que estás pensando? Di un número del uno al diez (...)". Y lo pasamos bien. 

Y hoy en Aragón juega la selección española. Y ahí estaremos. Con cautela, con prudencia, que luego toca Castilla. 



sábado, 22 de junio de 2013

MI "CARNE" NO ES ESA

La muñeca izquierda está con problemas. Y sus problemas me afectan. A las seis de la mañana me ha despertado y no he podido obviarla: hemos ido a comprar una muñequera para amordazarla y no escucharla. Sigue gritando, pero menos. 

¿Por qué utilizan el color "carne"? El color carne, en general. Cuando la imitación no es perfecta, yo aconsejo irse al otro extremo: un rojo, un negro, un violeta. Si la intención es que "no se note" que lo llevo, pues, la intención es buena, pero se queda en eso, en "intención". No puede haber algo más espantoso que una ropa interior color carne, fajas color carne, medias color carne... y muñequeras color carne. Mi "carne" no es de ese color; de serlo, me tendrían que meter en un cajón y tirar al océano, al tiempo que agitan las manitas a modo despedida. 

No debería escribir, porque me duele, pero no le puedo dar tregua a la maldita muñeca: tiene que dejar de doler en cuestión de cuartos de hora. Si la tengo muy en cuenta, se acostumbra, se relaja y puede estar incordiando durante días con tal de acaparar toda mi atención. Es ella, o yo. 

Me he pasado un buen rato probándome diferentes modelos de las dichosas muñequeras; todo para evitar comprar la que mejor me sujetaba y más me aliviaba, que, cómo no, era y es de ese color marroncito claro que tanto detesto. Al final, he tenido que sucumbir porque los otros modelos, pese a ser negros, eran muy incómodos. 

Ahora, solo me queda esperar que el tono de esta cinta elástica adquiera ese tonito a "guarro" tan característico de estos complementos inesperados: el roce y la suciedad del aire se encargarán de tunear esta muñequera para que el marroncito se transforme en un "marroncito ceniza" con zonas perfiladas de negro. De lujazo.

jueves, 20 de junio de 2013

SI VAS A COMER, LÉELO LUEGO

La cabeza me va a mil por hora. Cada vez que me pongo a escribir me acuerdo de un profesor que impartió un taller de escritura, al que asistí hace unos años: olvídate de los lugares comunes; no corrijas; no te impongas resultados; lo prescindible sobra; dibuja imágenes con palabras; no aspires a la excelencia; no seas rebuscada, ni pretenciosa en tu lenguaje; no engañes al lector; no seas muy previsible; impón ritmo a tu relato; no imites; olvídate de la página en blanco, del bloqueo y ¡escribe, leche!

Esa voz interior me persigue por todos los rincones del mundo. No hay manera de despistarla, ni de bajarle el volumen. Siempre está ahí. A veces me dedico a destripar mi cerebro para intentar descubrir qué tengo ahí dentro. Agarro un extremo del ovillo y empiezo a desenroscar.  Es asqueroso, lo sé;  pero imagino un intestino retorcido que empieza a adoptar la forma de una larga regla. Una vez extendido, agarro una pequeña cuchilla y lo disecciono. Y me recuerda a cómo mi madre abría las salchichas y las cocinaba sobre una plancha para, después, meterlas en un trozo de pan. Mucha materia. Demasiada información que no alcanzo a entender. 

Así que me tiro a la escritura y me entrego a la diosa fortuna con la esperanza de que, algún día, sea capaz de encontrar lo que busco; que no es otra cosa que dar con la clave que active el modo: "me entiendo a la perfección". No seamos pretenciosos, con un "me conozco a la perfección" nos conformamos. 

Con estas paranoias en mi cabeza me dedico a correr, a comer, a leer, a ver tele, a pasear, a conducir, a remar, a planchar, a escuchar música, en fin, a todo. En ocasiones me cuelgo, y me atasco en alguna curva de ese largo cerebro-intestino. ¿Y si se rompe?

Son casi las diez de la noche y, por suerte, ya he cenado; no sería capaz de probar bocado con la imagen de un intestino abierto de par en par y cocinado a la espalda. Ahora que lo pienso, creo que no seré capaz de comerme, jamás, otra salchicha.

Las miles de horas que paso conmigo misma me han permitido desarrollar una capacidad enfermiza para dialogar en silencio. Por suerte, siempre me ato con una cuerda a la realidad y cuando estimo que la locura está llegando al umbral de la enfermedad crónica e irreversible, tiro de ella y vuelvo al mundo de los vivos y de los de carne y hueso. En ocasiones, suelto la cuerda más de la cuenta y experimento. Todavía no soy capaz de desconectar al cien por cien, pero trabajo en ello.

Miro de nuevo el reloj: faltan dos para las diez. Ya está. Ya he vuelto. Ya estoy aquí. De nuevo en Miami, y me acuerdo que tengo que idear la manera de hacer cena para uno, sin tener algo en la nevera. Macarrones. Unos suculentos macarrones. Sin carne. Sin salchichas. Sin materia gris.